Los niños inspiran ternura y a darles cariño, sin embargo, algunos, desde muy corta edad, ya conocen de golpes duros de la vida. La violencia hacia los niños es una cruel realidad.

De acuerdo a estadísticas de Defensa de Niños, Niñas Internacional, en 2020, en Bolivia se registraron 45 hechos de violencia física a menores de edad que llegaron a estrados judiciales. La mayoría en el eje central: Santa Cruz (17), Cochabamba (11), La Paz (7). Mientras de enero a agosto de 2021 ya se reportan 23 casos.

"La integridad el cuerpo de los niños es inviolable es intocable es uno de los máximos bienes que protege nuestra normativa”, señala Cynthia Prado, defensora de la Niñez en Cochabamba.


Sin embargo, los casos son recurrentes en diferentes departamentos del país. En Santa Cruz, esta semana impactó el caso de una niña de nueve años que era amarrada por el cuello a un árbol por su abuela que la tenía bajo su cuidado. La mujer fue procesada por violencia intrafamiliar y recibió arresto domiciliario, mientras que la menor quedó a cargo de su progenitor.

En Cochabamba, la primera semana de septiembre se conocieron dos casos, que son un reflejo de lo que pasa en todo el país. En ambos casos, las víctimas no pasaban de los dos años de edad y sus agresores llegaron hasta a ocasionarles fracturas en sus cuerpos. Este es el caso de una niña de 1 año y 8 meses de edad, que fue golpeada por su madrastra en el municipio de Vinto, en Cochabamba.

La niña fue sometida a una cirugía y tras una semana de internación ha vuelto a vivir con sus abuelos. Tanto la madrastra como su hermana, que era la niñera, fueron enviadas a prisión por tentativa de infanticidio.
Un estudio realizado por Defensa de Niñas y Niños Internacional (DNI) las agresiones físicas generalmente se dan dentro del entorno familiar.

No podemos justificar agresiones por escasez económica, falta de trabajo o porque a mi hijo me ha sacado de las casillas”, dice Matilde Aramayo, de DNI-Bolivia.

En agosto, en La Paz, un niño de 2 años llegó a un hospital con laceraciones en las muñecas y moretones en el cuerpo. Las investigaciones señalaron que era amarrado y golpeado. Su madre lo había abandonado con una niñera. Ambos fueron detenidas. 

A inicios de septiembre también se registró la agresión a otro niño de dos años en el barrio Villa Pagador, en la zona periurbana de Cochabamba. El menor fue llevado al hospital con una fractura de la clavícula y múltiples lesiones en el cuerpo. Su madre aseguró que se había caído de un colchón a la autora del piso, pero las investigaciones establecieron que ella y el padrastro del niño, lo flagelaban de forma recurrente.

Estos hechos generan preocupación porque la violencia contra los niños puede derivar en infanticidios delito que registró 51 casos en el país el año pasado, y de enero a septiembre de este año, ya suman 28 casos.

“Es necesario que como padres de familia y madres de familia tengamos quizás cursos de capacitación que pueden ser escuela de padres y madres de familia. Deben aprender a manejar toda esa carga emocional que están viviendo para que no cometer esos actos de violencia hacia los niños niñas y adolescentes”, agrega Aramayo.

En los últimos casos registrados en Cochabamba la niña de un año y ocho meses de edad tiene 140 días de impedimento, mientras que el niño tiene 45 días para recuperarse de las fracturas óseas. Pero el trauma que han sufrido y las heridas emocionales, pueden perdurar a lo largo de sus vidas.

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