Copacabana, una localidad a tres horas de la ciudad de La Paz, es una combinación de turismo y religión, la meca católica de los bolivianos que viven en el occidente.

Miles de personas que se dirigen a la bahía del Titicaca es emocionante cuando desde la cumbre se divisa el destino, visitar a la ‘mamita milagrosa’ y además pasear por las costas del lago sagrado.

“Soy conductor, vengo (donde la virgen) para que me vaya bien, que sea algo própero y me cuide de cualquier accidente”, indica feligrés Fernando Flores.

Alrededor de la virgen de Copacabana existen mitos y leyendas, todo nace con quien esculpió la imagen de la virgen, Francisco Tito Yupanqui, el relato de feligreses cuenta que la escultura fue fruto de un acto de fe su obra sería testimonio divino ya que Yupanqui carecía de aptitudes y talento artístico, sin embargo, tras oraciones y ayuno creó una obra que perduró en el tiempo.

“Lo más importante, la centralidad de la gente tiene y de emoción de este lugar la basílica, donde está la Virgen de Copacabana”, cuenta el sacerdote de la basílica, Abelino Yeguaori.

El culto y la duración unen a todo el país, pero además, tiene legitimidad y aceptación binacional boliviano-peruana.

“La fiesta para los nuestros hermanos peruanos comienza desde el 25 de julio hasta el 20 de agosto, es el tiempo que viene para agradecer también a la Virgen de Copacabana”, relata.

Flores y adornos no pueden faltar a la hora de la ch’alla del vehículo protección y mucho trabajo en lo que pide los fieles a la virgen de Copacabana.

Si vienen a Copacabana tienes que visitarla, ya que la ‘mamita protectora’ es muy celosa, si no estás casado debes ingresar separado de tu pareja, esto también forma parte de la creencia popular en Bolivia.


Su fiesta se celebra el 5 de agosto, su generación se extendió a países de la región como Argentina, Brasil, Chile, Colombia y también a países de Europa como España.

Comentarios