El gobierno chileno decidió mantener cerradas las fronteras terrestres con Argentina, Bolivia y Perú, salvo para camiones de carga, pero flexibilizó otras medidas: permitirá a partir de octubre el ingreso de extranjeros que validen previamente sus vacunas contra el covid-19.

Las autoridades hicieron el anuncio cuando los contagios y decesos por coronavirus han descendido considerablemente y la campaña de vacunación marcha con celeridad, alcanzando poco más de 72% de los 19 millones de habitantes (con dos dosis). Esta semana comenzó la inmunización de niños de entre 6 y 11 años.

A partir del 1 de octubre, los aeropuertos de las ciudades norteñas de Antofagasta e Iquique comenzarán a recibir vuelos del exterior, hasta ahora solo permitidos en la terminal aérea de Santiago bajo un riguroso control sanitario.

También podrán ingresar extranjeros no residentes en el país, como medida para potenciar el turismo, sector duramente golpeado por la pandemia. Desde abril solo podían ingresar al país los ciudadanos chilenos y residentes extranjeros.

"Este anuncio de apertura de fronteras, que es un primer paso de un proceso que será progresivo, permite que turistas extranjeros puedan venir a nuestro país", dijo el subsecretario de Turismo, José Luis Uriarte, en una rueda de prensa junto a responsables de Salud y del Ministerio del Interior.

Hasta antes de la pandemia, miles de argentinos visitaban las playas chilenas durante el verano austral.

Los turistas y otros viajeros extranjeros deberán llenar una "declaración jurada" en línea 48 horas antes de su vuelo y tener un examen PCR negativo de hasta 72 horas antes.

Los extranjeros deberán además contar con un seguro médico de al menos 30.000 dólares de cobertura y validar previamente en línea sus vacunas contra el covid-19. Esta solicitud podrá realizarse desde este jueves, pero la respuesta puede demorar hasta 30 días.

"Tener este trámite realizado exitosamente será un requisito para poder embarcar a nuestro país", destacó la subsecretaria de Salud, Paula Daza, quien recomendó a los extranjeros o chilenos que viven en el exterior "no planificar un viaje sin antes tener la validación de vacunas".

Al llegar a Chile, todos los viajeros deberán cumplir una cuarentena, que será fiscalizada por funcionarios de Salud. El confinamiento, en una casa o en hotel, será de cinco días para los vacunados y de siete días para quienes no lo estén, explicó Daza.

Hasta ahora, todos los viajeros cumplían una cuarentena de siete días. Los no vacunados lo debían hacer en un "hotel sanitario", a cargo del propio pasajero, modalidad ahora eliminada.

Chile acumula 1,6 millones de contagios y 37.000 muertos por la pandemia, pero los nuevos casos y muertes vienen descendiendo desde hace semanas, lo que ha permitido que se eliminen paulatinamente diversas restricciones.

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