Los precios del petróleo cedieron terreno el viernes, al día siguiente de que se publicaran datos poco alentadores sobre la demanda tras la euforia generada a principios de semana por los prometedores resultados de una posible vacuna contra covid-19.

El barril de Brent del mar del Norte para entrega en enero bajó un 1,72%, a 42,78 dólares. 

En Nueva York, el barril estadounidense del WTI para diciembre cayó un 2,41%, a 40,13 dólares. 

"Los casos de contagios por coronavirus siguen aumentando y se están volviendo a poner en marcha medidas de confinamiento", lamentó Stephen Brennock, de PVM, "por lo que no es de extrañar que la AIE, por ejemplo, haya reducido sus perspectivas a corto plazo relativas a la demanda mundial de petróleo". 

En su último informe mensual publicado el jueves, la Agencia Internacional de Energía (AIE) redujo significativamente sus pronósticos para la demanda mundial este año debido a la segunda ola de covid-19 que afecta a Europa y Estados Unidos. 

En otra señal sombría para la demanda, que los inversionistas digerían este viernes, la Agencia de Información Energética (EIA) de Estados Unidos informó el jueves que las reservas comerciales de crudo aumentaron 4,3 millones de barriles (MB) al 6 de noviembre en Estados Unidos, ubicándose en 488,7 MB. 

Los expertos consultados por la agencia Bloomberg habían pronosticado una disminución media de 1,9 MB. 

Este sorpresivo aumento suscita temores de un exceso de oferta en un mercado ya lastrado por la ralentización del consumo debido al recrudecimiento de la pandemia y la disminución de los viajes. 

Sin embargo, a lo largo de la semana los dos contratos de referencia aumentaron más de 8%. 

Los precios habían dado un salto el lunes tras el anuncio de los laboratorios estadounidenses Pfizer y alemán BioNTech de que su vacuna candidata era "90% efectiva" contra el covid-19.



                

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