Chile abrirá el viernes ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya los alegatos en su disputa con Bolivia por el estatus del río Silala, un nuevo diferendo entre ambos países ante esta corte.

Chile quiere que el alto tribunal declare el río Silala, que fluye desde Bolivia, como "curso de agua internacional" y le otorgue derechos iguales sobre sus aguas, algo que asegura que se le ha negado desde 1999.

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Los alegatos concluyen el 14 de abril. La CIJ no tiene un plazo definido para entregar su fallo final, pero la delegación chilena espera que sea un trámite rápido y se conozca la sentencia en unos seis meses más, aunque esta puede tardar años en llegar.

El caso ante La Haya se remonta a 2016, cuando Chile presentó sorpresivamente una demanda en medio de otro diferendo entre ambos países en la CIJ en el que La Paz pidió obligar a Santiago a negociar una salida soberana al mar.

En un toma y daca legal, Bolivia presentó en 2018 sus argumentos y contrademandó a su vecino alegando que una parte importante del flujo de agua que corre hacia Chile es de carácter artificial y que debe pagar por su uso.

El expresidente boliviano Evo Morales había tratado anteriormente de usar la disputa sobre el río como moneda de cambio en su lucha para conseguir acceso al océano, que su país perdió en la guerra del Pacífico contra Chile a finales del siglo XIX.

La corte de La Haya rechazó en 2018 los argumentos de La Paz y argumentó que Chile no estaba "legalmente obligado a negociar" una salida al mar con Bolivia.

Morales amenazó con reducir el flujo de agua del Silala hacia el desierto chileno de Atacama y con imponer tarifas para su uso.

Chile y Bolivia llevan décadas enfrentadas por demandas sobre el estatus de aguas fluviales y marítimas. Sus relaciones diplomáticas están rotas desde 1978, cuando fracasó el último intento de negociar un acceso al Pacífico para Bolivia.

La decisión final de la CIJ, que puede tomar años, es vinculante y no admite ningún recurso.

El 37% del agua del Silala, Chile la destina a abastecer la ciudad de Antofagasta y el resto lo usa en la minería del cobre, metal del que es el principal productor mundial.

El proceso ocurre luego que Chile aceptara el pago del 50% del uso de las aguas en un preacuerdo alcanzando con Bolivia en mayo de 2009.

Pero Bolivia planteó dos años después que el pago fuera desde la concesión de las aguas a Chile a principios del siglo XX, estableciendo una deuda histórica que Santiago no aceptó.

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