Francisco aterrizó el viernes a las 10:55 GMT en Bagdad, punto de partida de su visita a Irak, la primera de un papa al país, y primer desplazamiento del pontífice al extranjero desde el inicio de la pandemia de covid-19, comprobó una periodista de la AFP.

"Estoy contento de retomar los viajes" después de 15 meses sin realizar desplazamientos, dijo Francisco en el avión, al pie del cual le esperaba en Bagdad el primer ministro iraquí, Mustafá Al Kadhemi. "Y este viaje emblemático es también un deber hacia esta tierra mártir desde hace tantos años", agregó el papa argentino antes de aterrizar.

Durante esta visita de tres días por varias ciudades, el papa se encontrará con poca gente en las carreteras, arregladas para esta ocasión, debido a un confinamiento total decretado en el país, donde el número de casos ha batido esta semana un récord desde el inicio de la pandemia de covid-19, con más de 5.000 contagiados diarios.

El jefe de los 1.300 millones de católicos del mundo, que ha dicho sentirse "enjaulado" en los últimos meses en un Vaticano a cámara lenta por el covid-19, iniciará en vehículo blindado un viaje sin gente, "virtual" para los iraquíes que lo seguirán por televisión, y principalmente por aire. El helicóptero o el avión papal sobrevolará a veces zonas donde se esconden todavía yihadistas del grupo Estado Islámico (EI).

En las etapas del viaje, se congregarán solo unos centenares de personas, con excepción de la misa del domingo en el estadio de Erbil, en el Kurdistán, en la que participarán varios miles de fieles que han reservado su plaza con antelación.

El programa papal es ambicioso e incluye Bagdad, Nayaf, Ur, Erbil, Mosul y Qaraqosh. Recorrerá 1.445 km en un país que el miércoles fue golpeado por disparos de cohetes, último episodio de las tensiones irano-estadounidenses que siguen latentes en Irak.

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