Colombia eligió su primer presidente de izquierda, el senador y exguerrillero Gustavo Petro, que venció al millonario independiente Rodolfo Hernández en un tenso balotaje disputado el domingo.

Petro, con 62 años, ganó la elección con una ventaja de 3,2 puntos porcentuales sobre el excéntrico magnate, que reconoció rápidamente su derrota.

El senador y exguerrillero superó a su rival por 716.201 votos, según el escrutinio del 99,4% de los sufragios.

"Hoy es día de fiesta para el pueblo. Que festeje la primera victoria popular (...) es el día de las calles y las plazas", escribió el mandatario electo en Twitter al celebrar su triunfo.

La izquierda llega por primera vez al poder en un país históricamente gobernado por la derecha. 


Después de cuatro décadas de lucha, primero en armas y luego en democracia, el revolucionario de anteojos que sobrevivió a la tortura y el exilio logró conquistar el poder: Gustavo Petro, a sus 62 años, será el primer presidente de izquierda de Colombia.

Miope desde pequeño, Petro se siente llamado a quebrar una "historia" de 200 años. Su fuerte son los debates y la plaza pública. Economista de profesión y nacido en una familia de clase media, fue educado por sacerdotes lasallistas.

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Siempre ha enarbolado las banderas de la ruptura y el cambio. Su ascenso asusta a poderosos sectores que temen que su gobierno sea un "salto al vacío".

Petro militó por 12 años en el M-19, una guerrilla nacionalista de origen urbano, antes de firmar la paz en 1990. Admirador del nobel Gabriel García Márquez, en la clandestinidad adoptó el nombre de Aureliano, en homenaje al personaje de "Cien Años de Soledad".

Fue detenido y torturado por militares, y estuvo preso durante año y medio. Siempre fue un combatiente "mediocre", recuerdan sus antiguos compañeros de armas. En su biografía lo resalta: "Nunca sentí, a diferencia de muchos de mis compañeros, una vocación militar (...) yo quería era hacer la revolución".

Su "opción preferencial por los pobres", sostiene, no proviene del marxismo sino de la teología de la liberación.

También ha hecho suya la defensa del medio ambiente, para lo que plantea frenar la exploración del petróleo (cuyo comercio representa el 4% del PIB)e iniciar una "transición" hacia energías limpias.



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