Cuatro "mercenarios" murieron a manos de la policía y otros dos fueron detenidos en Haití un día después del asesinato del presidente Jovenel Moise, que conmocionó al país más pobre de América y amenaza con desestabilizarlo aún más.

El magnicidio de Jovenel Moise, que conmocionó también a la comunidad internacional, será analizado este jueves en una reunión de urgencia del Consejo de Seguridad de la ONU, que pidió que los autores del asesinato "sean rápidamente entregados a la justicia".

Por ahora no se filtró ninguna información sobre la identidad o la motivación de los atacantes del presidente, asesinado en su domicilio por un comando armado en la noche del martes al miércoles.

La prensa local, que cita al juez a cargo del caso, indicó que Moise fue encontrado acribillado con 12 balazos, y que su oficina y su habitación fueron saqueadas.

Según el primer ministro Claude Joseph, los asaltantes eran "extranjeros que hablaban inglés y español".

La Policía indicó el miércoles por la noche haber perseguido a los supuestos miembros del comando y estar todavía "movilizada en la batalla con los atacantes".

"Desde esta noche, estamos luchando contra ellos", declaró en televisión el director general de la policía nacional de Haití, Léon Charles.

"Cuatro mercenarios fueron asesinados, dos puestos bajo nuestro control. Tres policías que habían sido tomados como rehenes fueron recuperados", dijo.

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Primera dama "fuera de peligro"

El primer ministro Claude Joseph había anunciado antes en un discurso en criollo su decisión de "declarar el Estado de sitio en todo el país", otorgando poderes reforzados al ejecutivo durante quince días.

Pidiendo calma a la población, prometió que "los asesinos pagarán por lo que hicieron ante la justicia".

El aeropuerto de Puerto Príncipe se clausuró y la República Dominicana cerró su frontera con el país vecino.

Además se proclamó un duelo nacional de dos semanas a partir de este jueves.

Según el embajador de Haití en Estados Unidos, Bocchit Edmond, el comando estaba compuesto por mercenarios "profesionales" que se hicieron pasar por agentes de la agencia antidroga estadounidense.

La esposa del presidente, Martine Moise, resultó herida y fue evacuada en avión a Miami. Según el primer ministro, estaba fuera de peligro y en situación "estable".

La hija del presidente, Jomarlie, estaba en casa durante el ataque pero se escondió en una alcoba, declaró el magistrado Carl Henry Destin al diario Le Nouvelliste.

"La oficina y la habitación fueron saqueadas. Nos lo encontramos tumbado de espaldas, con pantalón azul, camisa blanca manchada de sangre, la boca abierta, el ojo izquierdo agujereado", dijo el magistrado.

El magnicidio amenaza con desestabilizar más el país más pobre de América, ya enfrentado a una doble crisis política y de seguridad.

El Departamento de Estado estadounidense pidió la continuación del proceso hacia las elecciones legislativas y presidenciales programadas en principio para el 26 de septiembre de 2021, con una segunda vuelta el 21 de noviembre.

El secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, trasladó telefónicamente a Claude Joseph "el compromiso" de Estados Unidos "a trabajar con el gobierno de Haití para respaldar al pueblo haitiano, la gobernanza democrática, la paz y la seguridad", dijo su portavoz Ned Price.

"Un nuevo terremoto"

A los mensajes de repulsa de Washington, la Organización de los Estados Americanos o la Unión Europea, se les sumó este jueves el del papa Francisco, que expresó su "tristeza" por el "atroz asesinato" y su "condena a toda forma de violencia como medio para resolver crisis y conflictos".

Tras conocerse la noticia, todas las actividades quedaron paralizadas en Puerto Príncipe y las ciudades de su provincia, según testigos.

Bernadette, de 44 años, describió el suceso como "un nuevo terremoto en Haití" tras el seísmo devastador de 2010.

Jacquelyn, una quincuagenaria de la periferia de la capital, se preguntaba sobre la motivación de los autores. "¿Quién tiene interés en asesinar a Jovenel Moise? Eso no lo sabremos jamás", dijo el miércoles.

Procedente del mundo de los negocios, Moise, de 53 años, fue elegido presidente en 2016 con la promesa de desarrollar la economía del país y tomó el cargo en febrero de 2017.

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Aunque se había desempeñado en numerosos sectores económicos, entre ellos la explotación de bananeras, apenas tenía experiencia política cuando fue elegido.

Haití se ha visto diezmado por la inseguridad y los secuestros a cambio de rescate practicados por grupos con casi total impunidad.

Moise fue criticado por su inacción ante esta crisis y estaba expuesto a críticas de buena parte de la sociedad civil.

Durante su mandato, el presidente asesinado nombró a siete primeros ministros. El último era Ariel Henry, que próximamente debía asumir funciones.

Gobernando por decreto desde enero de 2020, sin parlamento y con la duración de su mandato cuestionada, Moise desplegó una reforma institucional para reforzar las prerrogativas de ejecutivo.

En abril debería haberse celebrado un referéndum constitucional que fue aplazado primero al 27 de junio y luego al 26 de septiembre.

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