Mariupol "ya no existe", esta es la devastadora frase del canciller ucraniano Dimitro Kuleba sobre la situación en la ciudad que es víctima de una dura contraofensiva del Ejército ruso. Queda poca resistencia de civiles y un pequeño grupo de militares que aún luchan contra el asedio de las fuerzas del Kremlin.

Con 440.000 habitantes antes de la guerra, Mairupol representa el último obstáculo para garantizar el control de Rusia en la franja marítima que va desde los territorios separatistas prorrusos del Donbás hasta la península de Crimea, anexionada por Moscú en 2014.

"La ciudad ya no existe. Lo que queda del Ejército ucraniano y un gran grupo de civiles están básicamente rodeados por las fuerzas rusas. Continúan su lucha, pero parece, por la forma en la que se comporta el Ejército ruso en Mariúpol, que han decidido arrasar la ciudad hasta los cimientos a cualquier precio", ha dicho el ministro de Relaciones Exteriores ucraniano este lunes.

La conquista de Mariúpol, donde la situación es "inhumana" según el líder ucraniano Volodimir Zelenski, supondría una importante victoria para Moscú.

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Los últimos combatientes, atrincherados en el complejo metalúrgico de Azovstal, desoyeron el ultimátum de Moscú para que cesen el fuego y evacuen el lugar.

Los ataques también se han ampliado Leópolis, gran ciudad en el oeste de Ucrania. Rusia lanzó potentes ataques con misiles que dejaron al menos siete muertos, mientras concentra sus fuerzas para un inminente asalto en el este.

Zelenski declaró el domingo por la noche que "las tropas rusas se preparan para una ofensiva en el este de nuestro país en el futuro cercano. Ellos quieren literalmente acabar y destruir Donbás".

"Así como los militares rusos destruyen Mariúpol, quieren arrasar otras ciudades y otras comunidades en las provincias de Donetsk y Lugansk", en el Donbás, insistió el mandatario. "Hacemos todo lo posible para asegurar la defensa".


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