Decenas de miles de personas protestaron este sábado en Colombia por cuarto día consecutivo contra una reforma tributaria que castiga a la clase media, aún después de que el gobierno anunció el retiro de las partes más polémicas del proyecto.

"No basta solo con retraer la reforma. (Fue) la cereza sobre el pastel, pero todo el manejo que se dio a la pandemia y todo lo que ha sucedido con este gobierno simplemente nos estalló en la cara (...), estamos en contra de todas las políticas" de esta administración, dijo a la AFP María Teresa Flores, filósofa de 27 años en Bogotá.

Además de la capital, las manifestaciones se hicieron sentir con fuerza en Cali (suroeste) y Medellín (noroeste), así como en Barranquilla, Cartagena (norte) y ciudades intermedias.

Al reclamo de sindicatos, estudiantes, indígenas y oposición se sumaron denuncias de múltiples abusos cometidos por la fuerza pública durante las masivas protestas que, el día internacional del trabajo, se dieron al ritmo de cacerolazos.

"Salí a marchar por la reforma tributaria, pero también (...) por los abusos policiales y del ESMAD (escuadrón antidisturbios) que han ocurrido en estos últimos días", indicó a la AFP Sebastián Huertas, estudiante de derecho de 21 años.

Desde el miércoles, decenas de miles personas tomaron las calles para protestar contra la reforma planteada como una forma de aliviar el bolsillo de la cuarta economía latinoamericana, a la que incluso el partido de gobierno hizo reparos. 

En los días siguientes se mantuvieron las manifestaciones de forma menos concurrida, pero este sábado retomaron con mayor intensidad. 

Militarización 

A la par de las protestas se dieron disturbios en el centro y suroeste del país.

En respuesta, el presidente Iván Duque anunció este sábado en una alocución que desplegaría fuerzas armadas "en centros urbanos donde existe un alto riesgo para la integridad de los ciudadanos".

Tras reconocer la legitimidad de las manifestaciones pacíficas, dijo que acudirá a la figura de "asistencia militar" para combatir a quienes "por la vía de la violencia, el vandalismo y el terrorismo pretenden amedrentar a la sociedad y creen que por ese mecanismo doblegarán a las instituciones".

Anteriormente, el ministro de Defensa, Diego Molano, había informado sobre la llegada de unos 3.000 soldados y policías a la ciudad de Cali (suroeste).

Oenegés y oposición han multiplicado por su parte acusaciones sobre graves violaciones de derechos humanos cometidas por la fuerza pública durante las protestas y disturbios, lo que el gobierno niega.

De momento, el Ministerio de Defensa solo ha reconocido un muerto y guarda silencio sobre el número de civiles heridos. El balance oficial da cuenta de 209 policías lesionados, un uniformado fallecido y 203 arrestos realizados.

La Fiscalía afirmó en un chat de periodistas estar investigando seis homicidios ocurridos durante las protestas para verificar "si tienen o no que ver con la conflictividad social". 

Y la Defensoría del Pueblo (Ombudsman), autónoma, advirtió sobre 179 civiles lesionados y dos decesos en Neiva (centro) y Bogotá.

En un pedido de "acción urgente" radicado en el Congreso, 19 parlamentarios de oposición informaron que cuatro de las víctimas mortales podrían haberse dado por "el accionar de la policía". 

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