Los votos del campo, la selva y del exterior pueden definir el balotaje presidencial del domingo en Perú, donde la derechista Keiko Fujimori supera al izquierdista Pedro Castillo, en un país devastado por la pandemia, en recesión y bajo incertidumbre política.

El conteo oficial lo encabeza Fujimori con 50.2% de votos, seguido de Castillo con 49.7%, según reporte de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), con el 91.4% de las mesas de sufragio escrutadas a las 05:00 locales del lunes (10:00 GMT).

Horas antes, el primer escrutinio oficial del 42% de las mesas provocó estallidos de júbilo en distritos acomodados de Lima, como Miraflores, donde la gente salió a las ventanas de sus viviendas a celebrar la victoria parcial de Fujimori (en ese momento por casi seis puntos).

Gritos de "¡Viva el Perú!", "¡Ganó Keiko!", resonaron desde edificios en medio de calles desiertas por el toque de queda nocturno vigente por la pandemia, constató un periodista de la AFP.  

Los primeros resultados inyectaron ánimo a quienes temen ver a su país "caer en el comunismo" si Castillo es presidente.  

Unas horas antes, un sondeo a boca de urna de la firma Ipsos había dado ventaja a Fujimori de 50,3% sobre el 49,7% de su rival, pero después un conteo rápido de votos de la misma encuestadora arrojó un resultado inverso, con 50,2% para el maestro de escuela rural y 49,8% para la hija del encarcelado expresidente Alberto Fujimori.

El conteo rápido, que tiene un margen de error de 1%, "nunca se ha equivocado" en las elecciones presidenciales peruanas, destacó Fernando Tuesta, exjefe de la ONPE. 

"Lo más cercano al resultado final es el [conteo rápido] de Ipsos", remarcó Tuesta a través de Twitter.

La ONPE siempre entrega en sus primeros reportes resultados de zonas urbanas y el porcentaje faltante, que demora en ser escrutado, proviene de zonas rurales, selváticas y del extranjero.

Si no hay contratiempos este lunes los resultados pueden alcanzar niveles irreversible, pero no se descartan impugnaciones de votos, lo que retrasaría la definición en caso de una estrecha diferencia. 

Castillo, de 51 años, reaccionó con calma al escrutinio parcial y desde su natal Cajamarca (norte) advirtió: aún "falta que se cuenten nuestros votos, de la zona rural".


Comentarios