Venezuela denunció este sábado el "infame secuestro" de ocho militares por grupos irregulares colombianos durante "acciones de combate" en una zona fronteriza donde se registran enfrentamientos desde el pasado 21 de marzo.  

"En las acciones de combate fueron capturados ocho profesionales militares de quienes el pasado 9 de mayo recibimos una fe de vida. Denunciamos ante la comunidad internacional (...) el infame secuestro de estos soldados", dijo el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, quien leyó un comunicado en una transmisión televisada, confirmando la denuncia de una ONG de derechos humanos hecha el pasado lunes.

"No escatimaremos ningún esfuerzo y agotaremos todas vías posibles para recuperarlos sanos y salvos", expresó Padrino, rodeado por miembros de la cúpula militar.  

El pasado lunes, la ONG Fundaredes, crítica del gobierno del presidente Nicolás Maduro, publicó en redes sociales un documento de presuntos disidentes de las FARC que daba cuenta de ocho uniformados "capturados como prisioneros de guerra" en medio de combates con la Fuerza Armada de Venezuela.

La Cruz Roja dijo entonces tener conocimiento de este texto, pero descartó pronunciarse al respecto. 

Según Padrino, la Cancillería venezolana "efectúa coordinaciones" con el Comité Internacional de la Cruz Roja para que "sirva de enlace en la entrega" de los uniformados capturados. 

"Hemos establecido los contactos conducentes a su pronta liberación", aseguró el ministro.

Desde el 21 marzo se registran combates en el estado Apure (oeste), con saldo de 16 miembros de la Fuerza Armada venezolana fallecidos, según balance oficial. 

Estos enfrentamientos han forzado el desplazamiento de miles de civiles.

Las autoridades venezolanas evitan identificar a los grupos irregulares, más allá de llamarlos "terroristas", aunque Maduro reconoció la posibilidad de que se sean disidentes de las desmovilizadas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Venezuela y Colombia, con una frontera común de 2.200 km, rompieron relaciones en enero de 2019, luego de que el gobierno de Iván Duque reconociera al líder opositor Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela y no a Maduro, a quien tacha de "dictador" y lo acusa de amparar a disidentes de las FARC y combatientes del ELN en su territorio. 

Maduro, por su parte, suele involucrar a Duque en constantes denuncias sobre planes de golpe de Estado y magnicidio en su país.


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