Voluntarias latinas para el papa en Madrid resumen lo vivido como una "locura de amor"
Madrid, 9 jun (EFE).- Ser voluntario para el papa "es una locura de amor". La ecuatoriana Carolina Balón resumió así a EFE este martes, con la voz todavía tomada por la emoción, el encuentro del papa con 12.000 de los 18.000 voluntarios que han apoyado la organización de su visita a Madrid.
En la cita con los voluntarios en IFEMA, la última que tuvo el papa en Madrid antes de volar a Barcelona, hubo música, lágrimas y la sensación compartida de haber vivido algo "irrepetible".
Entre canciones y gestos de agradecimiento, los voluntarios estuvieron frente a León XIV, que les escuchaba desde el centro del escenario.
Para muchos el acto de este martes cerró meses de trabajo silencioso, de llamadas, acogidas y carreras contrarreloj.
Pero sobre todo, dijeron, fue una celebración de fe y de entrega, una especie de "abrazo colectivo" después de semanas de "mucho trabajo".
El pontífice les agradeció su trabajo y sostuvo que "estos días, gracias a los voluntarios, esta ciudad (Madrid) ha crecido y está más cerca del reino de Dios" y les animó a continuar con su labor: "Hermanas y hermanos, sigamos por este camino con humildad y mansedumbre".
"Que Dios os recompense como solo Él sabe hacerlo", enunció León XIV, respondido por vítores del público y cánticos de "viva el papa".
Ser voluntario es "un regalo"
Balón aseguró que vivió el encuentro "de una manera especial" y que, cuando tuvo al pontífice cerca, solo buscaba su mirada: "Cuando estaba pasando, yo solo buscaba su mirada. Buscaba su mirada y la tuve, fue una mirada rápida pero la tuve".
Preguntada por la razón de haber decidido ser voluntaria, Balón respondió que "fue una cosa que te sale del alma", al describir una experiencia que definió como "mágica" y "mística".
La venezolana Ana Isabel, que lleva ya 12 años en Madrid, explicó que se apuntó como voluntaria en el área de reclutamiento de otros voluntarios, movida por la ilusión de "estar al servicio de la Iglesia" y poder acompañar al papa en su visita a la capital española.
"El día de hoy fue un gran regalo", aseguró, después de unas jornadas que resumió en tres palabras: "alegría, esperanza y amor".
También venezolana, Natacha Dávila, de la parroquia de Nuestra Señora del Aire, en Aluche (Madrid), narró su trabajo como coordinadora de acogida en familia para los peregrinos llegados desde fuera de la capital.
"Fue muy bonito porque le sirves de ojos a gente que viene fuera de Madrid", explicó, y valoró que el papa reconociera en su discurso "todo el trabajo que se ha hecho", un esfuerzo que, a su juicio, se hizo "con amor".
"Todo es gracia", resumió Balón antes de cerrar con una idea recogida de las palabras del papa: "La bendición ha llegado a esta casa, a esta ciudad y a este país". EFE
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