Saman Abbas, una joven pakistaní de 18 años, desapareció de su casa en el municipio italiano de Novellara el pasado 29 de abril. Grabaciones de unas cámaras de seguridad muestran que ese día tres personas salieron de la casa donde vivía con dos palas, una palanca, un cubo y una bolsa.

Luego de varios meses la investigación determinó que Saman fue asesinada y detrás del crimen estuvo su familia: sus padres, un tío y dos de sus primos. El hecho  fue confesado tras la detención en Francia de uno de los primos, Ikram Ijaz, que reveló haber participado en la fase preparatoria del crimen, cavando el hoyo para el cadáver.

Saman Abbas, que vivía en la ciudad de Novellara, en el norte, se rebeló el año pasado contra la propuesta de su familia de que se casara con un primo en su país natal.

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Siendo todavía menor, contactó con los servicios sociales y en noviembre fue trasladada a un centro de acogida. Denunció a sus padres a la policía, pero el 11 de abril volvió con ellos.

El hermano menor de de Saman reveló los detalles de cómo se planificó y ejecutó el crimen. Negó la responsabilidad de los padres e insistió en que su tío, Danish Hasnain, fue quien mató a la joven con ayuda de dos de los primos de la víctima. En el pueblo, Hasnain, de 33 años, era conocido como un islamista fundamentalista y violento.

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En la tarde del 30 de abril, unas horas antes del asesinato, el hermano aseguró haber escuchado una conversación entre Hasnain y su primo mayor, de 18 años, en la que el tío de Abbas le dijo: "Yo la desmiembro en trozos pequeños y tú me ayudas a llevarla a Guastalla [municipalidad cercana], ahí los tiramos".

La policía descubrió que para el momento del asesinaron los padres de Saman se habían ido a Pakistán sin ella, por lo que no descartan que también sean cómplices.

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