La silla azul que impactó en la cabeza de Evo Morales la tarde del lunes en un coliseo en Lauca Ñ, en pleno bastión del liderazgo cocalero, fue el corolario de una serie de hechos que durante los últimos días han evidenciado la división del Movimiento Al Socialismo a la hora de elegir sus candidatos a las elecciones subnacionales.

Morales, tras su retorno a Bolivia luego de un año como refugiado en México y Argentina, decidió continuar con su vida política como presidente del Movimiento Al Socialismo (MAS), al volver (lejos de cumplir la promesa de un retiro para criar peces) señaló que encabezaría el proceso para que su partido gane las elecciones subnacionales. Para ello se puso en la tarea de coordinar directamente con las bases quiénes serían los candidatos.

En este afán, Morales empezó a recorrer varios lugares del país. La semana pasada se trasladó hasta Betanzos, en Potosí, para participar del ampliado del MAS que debía elegir a los candidatos por este departamento. Tras una reñida elección, el sector que perdió no estuvo contento y empezó a generar violencia, el exmandatario tuvo que terminar oculto, según contó a radio Kollasuyo el empresario Orlando Careaga, que era uno de los precandidatos.

“Hemos tenido que terminar ocultos. El expresidente Evo Morales en el último piso (permaneció) completamente oculto. Hemos estado como unas tres horas en una oficina completamente trancados. Han dado algunas palizas a varios (dirigentes) no sé a quién, ha habido abusos, pelea. Finalmente hemos tenido que salir hasta disfrazados (de Betanzos a Potosí)”, relató Careaga.

También se mostraron imágenes de aquel día en el que Morales no puede contener a varias personas que apoyaban al candidato que perdió, una de ellas incluso lo amenaza con un palo mientras exige que cumpla “lo que el pueblo eligió”.

El pasado viernes también tuvo problemas en el municipio cochabambino de Colcapirhua, un grupo de personas reclamó airadamente la elección de los candidatos a gobernador y a alcaldes asegurando que no se había escuchado a las bases.

“No más dedazos, no más corruptos”, gritaba un grupo de personas, a quienes se les negó el ingreso a las instalaciones del Centro Cultural, según publicó el diario Opinión de Cochabamba.

En las fotos publicadas por este medio se ve como Evo es increpado por personas que llegaron hasta este lugar mientras él trata de calmarlos.
Morales se refirió en su cuenta en Twitter al incidente de ayer, sin mencionar la agresión personal escribió: “Denunciamos que la derecha golpista trata de destruir la unidad del MAS-IPSP enviando infiltrados para generar violencia en nuestros ampliados que tienen como objetivo la elección democrática y pública de nuestros candidatos para los comicios subnacionales”.

Evo también se refirió en Twitter a las acusaciones de designaciones unilaterales, asegurando que se “tergiversa” su participación en los ampliados: “Si estoy en reuniones donde se eligen a candidatos, dice que es “dedazo”, y si no estoy que lo hacen en contra de Evo. No les interesa la verdad. El MAS-IPSP es el partido más grande de nuestra historia y tiene diversas formas de elegir a candidatos”


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