¿Por qué cree que las autoridades de Gobierno evitan hablar de Evo Morales?, fue la consulta hecha al analista Luis Andia, que respondió que esto puede ser un problema real, de posicionamiento y de fuerza del Gobierno; es decir, "al presidente (Luis Arce) no le conviene que se posesione la idea que va a gobernar a la sombra de Evo Morales, eso seguramente lo entiende muy bien".

Andia considera que la nueva administración del Estado no necesita perder fuerza, sino que más bien las necesita para encarar los primeros meses de su gestión en los que se aplicarán proyectos y políticas necesarias que busquen reencaminar al país.

El analista anticipa que el Gobierno tendrá que tener un relacionamiento con el exmandatario, que ayer (lunes) retornó a Bolivia luego de estar casi un año asilado en el exterior, y que esta relación, desde la perspectiva política, debería ser dirigido en dos campos que tienen que ver con los movimientos sociales y apuntando a las próximas elecciones subnacionales.

"(Dentro del relacionamiento) Evo Morales se convierta en una bisagra entre el Gobierno y los movimientos sociales, especialmente los cocaleros, pero no exclusivamente, de tal manera que en lugar de perjudicarlo más bien lo ayuden en poder avanzar en ese campo porque habrán muchas demandas y problemas económicos-sociales que resolver y, por otro lado, Morales va a ser muy útil en las elecciones subnacionales para el MAS".

Dos discursos, ninguna mención

Luis Arce juró como presidente del Estado el pasado domingo. En su primer discurso hizo una valoración de lo ocurrido durante el último año en el que estuvo la administración transitoria de Jeanine Áñez; también, habló de los nuevos desafíos que le tocará enfrentar en su gestión.

Ayer, lunes, posesionó a su gabinete ministerial e hizo referencia a la situación económica del país que "está seriamente herida". En ninguna de ambas intervenciones mencionó al expresidente Evo Morales.


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