El presidente de Bolivia, Luis Arce, se refirió en la última parte de su discurso ante la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) a la crisis política de finales de 2019 asegurando que lo que sucedió entonces fue una “ruptura democrática” que fue impulsada desde el interior y exterior del país.

Arce dijo que la crisis política fue impulsada con ayuda de la Organización de Estados Americanos “a través de su secretario general Luis Almagro, de otros gobiernos como el anterior de la Argentina que envío armas y municiones, del propio representante de la Unión Europea y otras Organizaciones No Gubernamentales de origen internacional”.

También señaló a políticos opositores y a varias instituciones del país: “malos efectivos de la Policía y Fuerzas Armadas, Comités Cívicos, la jerarquía católica y medios de comunicación hegemónicos”, dijo.

Luis Arce participó por primera vez, en su calidad de presidente del Estado, de la Asamblea General de la ONU.

En su alocución también hizo referencia al informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI - Bolivia), organismo que depende de la Organización de Estados Americanos, y aseguró que logró documentar las graves consecuencias de los hechos de octubre y noviembre de 2019. 

"Nuestro compromiso con el pueblo boliviano es que se haga justicia por las 38 vidas perdidas, por los cientos de heridos, detenidos, por los perseguidos, asilados y exiliados; por las graves violaciones a los derechos humanos que se ejecutaron durante un gobierno de facto; porque la justicia es condición esencial de toda democracia y de construcción de una verdadera paz social”, sostuvo.



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