Este domingo fue la posesión de Luis Arce, como presidente y David Choquehuanca, como vicepresidente del Estado; ambos emitieron un discurso con matices que se complementan, indicó Hugo Siles, exministro de Autonomías, pero que según Gustavo Pedraza, excandidato de Comunidad Ciudadana, podrían guardar una relación con una futura represión política.

Pedraza dividió el mensaje de Arce en dos partes. En una refleja lo que, desde su visión, fue el periodo de transición: miedo, racismo y golpe de Estado; palabras que hacen inferir que habrá una acción política contra quienes formaron parte del Gobierno de Jeanine Áñez porque lo ha calificado como "Gobierno de facto siendo que el Gobierno emerge de la Asamblea"; en síntesis, "ese lenguaje utilizado tiene íntima relación con una visión de venganza y de probable represión por esos actos políticos".

En una segunda parte del discurso, añadió Pedraza, se hace una mención concreta hacia la afirmación de que la crisis económica comenzó desde el Gobierno de transición "siendo que la crisis tiene antecedentes en el tiempo del pasado y (que fue) acelerada por la pandemia".

Sobre Choquehuanca dijo que el mensaje fue "absolutamente distinto" y que se puede recordar palabras claves como reconciliación, sanar heridas, convivencia entre la izquierda y la derecha, no a la impunidad y respeto; "estas palabras hacen inferir que la visión del vicepresidente es completamente distinta y que esto encarna una visión de reconciliación que tanta falta le hacen a la sociedad boliviana".

Ante la consulta de cuál discurso cree que se impondrá en el nuevo Gobierno, Pedraza considera que se debe esperar y que el tiempo lo dirá, aunque "ese razonamiento que usó Arce está muy cerca del lenguaje que usaba Evo Morales; ojalá que haya una predominancia de la visión de Choquehuanca que es lo que nuestro país necesita".

Unidad pero sin impunidad

Hugo Siles, exministro de Autonomía de Evo Morales, resaltó que el mensaje de Arce guarda la historia de lo que ha pasado el último año con un "Gobierno de facto" que ocasionó una debacle económica, además de una persecución política.

"(Luis) Arce ha hecho una clara invocación a poder avanzar desarrollar el país a partir de la unidad, sin revanchismo pero por sobre todo una base real del significado que deja el Gobierno (saliente) y es una economía devastada", dijo Siles.

Mencionó que también se hizo una referencia al contexto internacional y la necesidad de relanzar el protagonismo que ha tenido Bolivia a partir de una participación en organismos como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y la Unasur por lo que es importante proyectar la política exterior "sin injerencia y en soberanía".

"Fue un discurso muy amplio en en el sentido de abarcar historia, realidades, unidad, y necesidad de reconstruir el país y la economía, instituciones democráticas y trabajar en el contexto internacional con una iniciativa y protagonismo que tenía Bolivia en la última década".

Sobre el discurso de David Choquehuanca, Siles mencionó que hizo alusión a la necesidad de reestablecer un reencuentro entre bolivianos basado en una cultura de vida, de paz, con formas y expresiones que invitan a curar toda herida. "Invocar que desde el uso del poder es importante construir, no destruir, es una invocación muy humana, filosófica, muy propia de David que proyecta diálogos de paz", resaltó.

Siles dijo que ambos discursos se conectan en la necesidad que tiene el nuevo Gobierno de poder avanzar en la solución de todos los problemas en diálogo y unidad pero no olvidando la memoria histórica que significa la justica y la no impunidad sobre los hechos que se han cometido referidos a la represión policial que acabó con la vida de bolivianos en Senkata y Sacaba y en otros lugares en donde hubo enfrentamientos y también murieron personas.