Evo Morales habló de corrupción y criticó el manejo de la economía dentro del Gobierno de Luis Arce, una situación que ha causado discrepancias al interior del Movimiento Al Socialismo (MAS) y que, según el analista Carlos Valverde, se debe a que el exmandatario y líder de los cocaleros del trópico cochabambino siente “que el espacio que le queda es chico” por lo que busca mantenerse vigente.

Valverde cree que "Evo tiene como primera prioridad el convertirse en el opositor número 1 del Estado de Bolivia” y que “quiere ocupar el espacio que la derecha le ha cedido, que no se mete, porque en el país hay muchos opositores, pero no hay oposición”.

“En este momento cada uno (opositores) dispara por su lado, creo que Morales ve la posibilidad de convertirse, en el caso de que las cosas no le salga bien, en el primer opositor del país. Puede tardar un tiempo, pero estamos a casi tres años y medio de que este Gobierno se acabe y esto va a tratar Morales de resolverlo de la manera más rápida”, apuntó.

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Del Castillo, ministro de la discordia

Según Valverde, el ministro de Gobierno, Eduardo Del Castillo, no le tiene miedo a Evo Morales y "lo ningunea" lo que ha motivado que el exmandatario cuestione su accionar dentro de esta cartera de Estado.

“Evo es hegemónico y personalista. Critica a Arce porque siente que se le está yendo absolutamente todo”, dice Valverde y luego se refiere a que el expresidente “quiere la cabeza de (Eduardo) Del Castillo” y que si ocurre su salida del Ministerio de Gobierno “se callará por un tiempo”.

"Evo ya demostró que no tiene dominio sobre el partido, caso contrario no tuviera la votación que tuvo, porque fue entre masistas, cuando fue la interpelación a Del Castillo (…) fue un asunto para medir fuerzas y saber en dónde estaba uno y donde el otro y el triunfo de Arce fue claro 70 sobre 20, ahí no hubo vueltas, la oposición ni se metió".

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