Fue el 14 de febrero que el relator de la ONU, Diego García-Sayán, arribó a Bolivia con la misión de evaluar a la justicia en Bolivia. Durante su visita oficial que se inició el 15 de febrero se reunió con líderes políticos oficialistas y de la oposición, además de víctimas de los acontecimientos de noviembre del 2019.

La visita de García-Sayán ocurría pocos días después del inicio de un polémico proceso contra la expresidenta Jeanine Áñez, en prisión preventiva desde marzo del 2021.

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El abogado, expolítico peruano y expresidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos llegó por invitación del gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS).

La visita ocurrió en medio de críticas a la justicia boliviana luego del descubrimiento de una red de jueces que liberaba a asesinos y violadores por dinero.

"Si no hubiera cuestionamientos a la independencia judicial, yo no estaría aquí", aseguró García-Sayán.

García-Sayán mantuvo reuniones con funcionarios judiciales, políticos y organizaciones de la sociedad civil, además de familiares de víctimas de la convulsión de noviembre de 2019, cuando Evo Morales renunció a la Presidencia, tras un informe de la OEA que señalaba que se había detectado manipulación dolosa e irregularidades graves en las elecciones presidenciales de ese año.

Tras un informe preliminar que se conoció el 24 de febrero, cuando García-Sayán terminaba su trabajo en Bolivia, este martes se presentará el informe final ante sesión 50 del Consejo de Derechos Humanos. 

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