Estados Unidos pidió este sábado la liberación de figuras del gobierno interino de Bolivia, detenidas y procesadas desde mediados de marzo, por un supuesto golpe de Estado contra el expresidente Evo Morales.

"Instamos al gobierno boliviano a dejar en claro su apoyo a la paz, la democracia y la reconciliación nacional con la liberación de las exautoridades detenidas en espera de una investigación independiente y transparente", dijo el secretario de Estado, Antony Blinken.

El jefe de la diplomacia estadounidense también expresó la "profunda preocupación" de Estados Unidos por "las crecientes señales antidemocráticas y la politización del sistema judicial en Bolivia".

La expresidenta interina Jeanine Áñez, arrestada el 14 de marzo por cargos de "sedición", "terrorismo" y "conspiración", se encuentra en prisión preventiva en el penal de Miraflores por un período de seis meses.

El martes se le sumaron cargos por firmar "resoluciones contrarias a la Constitución y las leyes, incumplimiento de deberes, delitos contra la salud pública y discriminación", destacó el secretario general de la Fiscalía boliviana, Edwin Quispe.



Dos de sus exministros, Álvaro Coímbra y Rodrigo Guzmán, también fueron detenidos en tanto se emitieron órdenes de arresto contra otras figuras opositoras.

Bolivia pidió la semana pasada a Estados Unidos "no intervenir" en sus asuntos internos, luego de que el Departamento de Estado expresara "preocupación" por los arrestos.

Renuncia de Evo Morales

Áñez asumió en noviembre de 2019 en forma interina la presidencia de Bolivia en su calidad de segunda vicepresidenta del Congreso tras la renuncia de Evo Morales y de todos los cargos anteriores en la cadena de sucesión.

Morales renunció en medio de violentas protestas en su contra por acusaciones de fraude en las elecciones de octubre de ese año, en la que el mandatario se consagró presidente para un cuarto mandato consecutivo, y luego de que los mandos militares y policiales le quitaran el respaldo. Las protestas antes y después de la salida de Morales dejaron un saldo de 35 muertos.

Morales, que se exilió en México y luego en Argentina, regresó a Bolivia tras la victoria de su delfín Luis Arce en las elecciones de octubre de 2020, quien sucedió a Áñez.

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