Tras concluir la misa que se celebró en la Catedral de Santa Cruz, Marcial Fabricano, uno de los líderes originarios de la Marcha Indígena señaló que los 37 días de marcha son un sacrificio que tiene por objetivo crear una nueva oportunidad para buscar la unión entre los bolivianos.

“Este sacrificio se lo dedicamos a nuestra patria Bolivia y al Beni, a Pando, a Santa Cruz, a Tarija de dónde venimos”, señaló Fabricano.

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Tras la misa celebrada, se izaron la bandera flor de patujú, la bandera cruceña y la boliviana en la plaza 24 de Septiembre.  En el acto participó el gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, que dio la bienvenida a la marcha e invitó a sus líderes a reunirse para ayudarlos en sus demandas. 

Fabricano manifestó su felicidad de haber llegar a Santa Cruz y celebró todo lo que se vivió este jueves en Santa Cruz. “Eso tiene que ser la Bolivia que amamos, esta es nuestra oportunidad de un nuevo tiempo con todos unidos, para no mirarnos con la esquina de los ojos”, manifestó Fabricano.

Visiblemente cansado tras los 37 días de marcha, Fabricano reiteró que la Marcha Indígena tiene la voluntad de dialogar con poderes del Estado que han sido “creados por el soberano, por el pueblo”.

Sobre las demandas que tienen señaló que es algo que será debatido en los mecanismos que corresponden.

No especificó si mañana sostendrán algún encuentro con el Gobierno, aunque dijo que si existe voluntad del Gobierno están dispuestos a reunirse. “Podemos esperarlos un poquito, porque ya hemos esperado 31 años, ahora venimos aquí para hacerlo aquí”, señaló Fabricano.

El dirigente manifestó que esta noche solo quieren descansar y que desde mañana verán qué respuestas tienen de las instancias con las que quieren conversar.

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