Minutos después de las 14:00 de este miércoles, el Gobierno reinstaló el diálogo con los dos bloques de cocaleros de la Asociación Departamental de Productores de Coca (Adepcoca), con el fin de pacificar los Yungas y unificar a la institución.

Armin Lluta, identificado con el denominado bloque orgánico, lideró una marcha por el centro paceño antes de acudir al encuentro y sentarse frente a Elena Flores, la representante del sector vinculado al Movimiento Al Socialismo (MAS). La cita se desarrolla en el exhotel París ubicado en la Plaza Murillo.

Flores llegó con la propuesta de elegir una nueva dirigencia en las urnas y bajo la fiscalización del Tribunal Electoral de La Paz. 

Los delegados de Lluta rechazaron esa propuesta y, por el contrario, plantearon sentar una negociación con la participación de la Iglesia.

El 3 de julio, un enfrentamiento entre cocaleros del bloque de Lluta y efectivos de la Policía desbloqueaban el camino al municipio de Coripata, en los Yungas, donde Flores pretendía instalar una asamblea para nominar a un comité electoral, dejó como saldo un uniformado muerto y otro herido.

En ese ínterin los dos bloques secuestraron a miembros del bando contrario, que luego fueron liberados.

El conflicto de Adepcoca data de hace unos tres años y se acrecentó con la llegada de Flores y la creación de una dirigencia paralela que fue avalada por el Gobierno del MAS.

En marzo de este año, la actual administración aprobó la apertura de un mercado paralelo de la coca en la zona de la K'alajahuira, el ingreso a los Yungas, que a la fecha está a cargo de Flores. Mientras que Lluta opera en el mercado legal de Villa Fátima. Ambos bloques han cruzado acusaciones por presuntos malos manejos económicos. 

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