La mujer que liderará el Ministerio de la Presidencia tuvo un discurso conciliador en la posesión del Gabinete Ministerial. Reiteró en al menos dos oportunidades respetar las diferencias, habló de reconciliación entre los bolivianos y evitar todo tipo de violencia.

Para la gente del Movimiento Al Socialismo (MAS) no es ninguna sorpresa que María Nela Prada Tejada haya sido posesionada como ministra de la Presidencia. De hecho, en la gestión de Luis Arce como ministro de Economía, ejercía como su directora de gabinete.

La ministra de la Presidencia es hija de Ramón Prada y Betty Tejada. Su padre llegó a ser prefecto de Santa Cruz (1999-2001) en el gobierno de Acción Democrática Nacionalista (ADN), mientras su madre, Betty Tejada, fue diputada por el MAS.

“No compartíamos el mismo camino político, teníamos posiciones diferentes pero me enseñó a respetar esas diferencias”, señaló al comenzar su discurso.

Para Prada esa misma diversidad que es la que caracteriza a Bolivia debe ser aprovechada en lugar de ser motivo de desencuentros. “Ser adversarios políticos no implica la aniquilación del otro”, manifestó.

Se comprometió a buscar el reencuentro de los bolivianos, tendiendo puentes para escuchar, valorar y respetar. “Es la única forma de construir democracia, la pluralidad política es un valor esencial en la democracia”, aseguró.

Destacó la importancia de la autocrítica para mejorar la gestión y reconocer errores para enmendarlos.

En su discurso se manifestó en contra del racismo, la discriminación y todo tipo de violencia incluso la ideológica y comprometió su trabajo en especial para contrarrestar la violencia contra la mujer. “Ni una menos, hermanas y hermanos. Ese es un compromiso que asumo como mujer”, destacó.

Hizo también un llamado a los jóvenes para trabajar en beneficio de Bolivia. “Nuestro país nos necesita sin excusas”, concluyó.