Salvador Romero hizo pública su renuncia a la presidencia y vocalía del Tribunal Supremo Electoral (TSE). “Parto como llegué, hombre libre de ataduras, independiente de fuerzas políticas o intereses de grupo", dijo a tiempo de destacar el trabajo que desarrolló al frente del Órgano electoral en los últimos dos procesos electorales.

“La razón por la cual acepté la encomienda de integrar y presidir el Tribunal en la época más desafiante desde el retorno de la democracia, se ha cumplido”, enfatizó Romero ante los medios.

Dijo además que se marcha "comprometido exclusivamente con la elección limpia, como piedra angular de la democracia y punto de reencuentro de los bolivianos, más allá de nuestras diferencias”.


Romero fue designado como vocal por Jeanine Añez y fue posesionado el 25 de noviembre de 2019; quien le tomó juramento fue Eva Copa, entonces presidenta de la Asamblea Legislativa Plurinacional. 

Su presencia en el cargo se dio después de los hechos ocurridos tras las fallidas elecciones de octubre de 2019, que fueron anuladas en medio de denuncias de fraude y una posterior convulsión social.

"Al presentar mi renuncia a la presidencia y a la vocalía cierro una etapa personal y concluyo una fase institucional con un Tribunal presto para encarar nuevos desafíos", enfatizó Romero.

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