Este miércoles se hizo pública la renuncia de Salvador Romero a la vocalía y a la presidencia del Tribunal Supremo Electoral. En un extensa carta expuso sus puntos de vista y justificaciones sobre su decisión en la que señala que durante su trabajo "el organismo y el proceso electoral fueron golpeados con saña por doquier" sufriendo "amenazas, hostigamientos desde todos, o casi todos los frentes políticos, a veces sucesivos, en otras ocasiones, simultáneos; presiones de organizaciones sociales, regionales, corporativas; acechanzas de otros Poderes"

"En un país de endeble institucionalidad, bastaba una decisión desagradable para que más que cuestionar la medida, se descalificara al órgano como tal. Se requirió una voluntad inquebrantable para seguir en la misión de consolidar la democracia", dijo a tiempo de destacar que asumió en un tiempo en el que "en la época más desafiante desde el retorno de la democracia".

Romero fue designado durante la administración de Jeanine Añez y fue la entonces presidenta de la Asamblea Legislativa Plurinacional, Eva Copa, quien le tomó juramento.

"Me han pintado de todos los colores, atribuyéndome vínculos con organizaciones políticas que, cada una sabe, no tengo con ellas, sino con la elección transparente como eje vital de la democracia. He escuchado acusaciones disparatadas, temerarias y tantas veces antagónicas, como si no ser de un campo me convirtiera en miembro del otro campo. En vez de acumular rencor, opté por no responder", puntualizó.

Para el analista Carlos Valverde, quedará en la "conciencia" de Salvador Romero el no haber realizado una auditoría al padrón electoral y "de no haberse zambullido de verdad" para saber lo que pasó en las fallidas elecciones de octubre de 2019.

Destacó que Romero "logró institucionalizar de alguna manera el TSE", pero "para mí, el Direpre será su cruz" y que lo acompañará como la persona "que no lo hizo, pudiendo haberlo hecho".

Dudas tras su salida

Su salida ha generado dudas en fuerzas políticas de oposición que consideran queda expuesta la institucionalidad en Órgano Electoral. "Con esta renuncia, el Tribunal Supremo Electoral queda a la merced de la total manipulación del Movimiento al Socialismo y del actual Gobierno", dijo Carlos Alarcón, diputado de Comunidad Ciudadana (CC).

Mientras que Carlos Mesa, líder de CC, lamentó su renuncia y que pese a la presión y las dificultades, condujo con idoneidad las elecciones nacionales y sub nacionales".

Mesa también dejó abierta sus dudas sobre lo que puede pasar de aquí en adelante pues, a su entender, "nuevamente se cierne el riesgo de que el MAS controle el OEP y la democracia se siga debilitando".

MAS ve que cumplió su rol

Desde el Movimiento al Socialismo (MAS) se calificó a Romero como una “autoridad regular” y que cumplió con el rol que se le había confiado.

Freddy Mamani, presidente de la Cámara de Diputados, aseveró que Romero cumplió su rol en los dos procesos eleccionarios, primero en las generales y luego en las subnacionales. “Esperamos que continúe siendo así el trabajo en el Órgano Electoral”, dijo.

Mamani recordó que Romero fue designado como vocal por Jeanine Añez y posesionado el 25 de noviembre de 2019. “El árbitro de la oposición ha tenido que fallar como corresponde, no ha podido ocultar los datos”, indicó.

Mientras que para Renán Cabezas, diputado del MAS, fue “una autoridad regular, casi malo porque ha sido designado por una autoridad de facto”.


 

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