En las últimas semanas se está notificando un aumento de casos de hepatitis grave de origen desconocido en niños de entre 2 y 6 años en varios países

La Organización Mundial de la Salud (OMS) sigue recibiendo decenas de informes sobre casos de una misteriosa hepatitis que afecta a los niños y ha registrado hasta ahora unos 230 casos en el mundo entero, indicó la institución esta semana.

"Hasta el 1 de mayo, se han señalado a la OMS 228 casos en 209 países y otros 50 están investigándose", dijo un portavoz de la OMS, Tarik Jasarevic, a los periodistas en Ginebra.

Los virus comunes de la hepatitis no han sido registrados en ninguno de los casos, según el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) y la OMS.

Un análisis de estos misteriosos casos de hepatitis en Estados Unidos llevó a las autoridades sanitarias del país a pensar que su origen podría ser un patógeno común llamado adenovirus 41, aunque por ahora esto sigue siendo una hipótesis.

Causas y síntomas

La hepatitis es una enfermedad inflamatoria que afecta al hígado. Su causa puede ser muy diversa: infecciosa (viral o bacteriana), inmunitaria (hepatitis autoinmune) o tóxica (alcohol, sustancia tóxicas o fármacos).

Todos los niños estaban sanos una semana antes del diagnóstico. Los síntomas son los habituales en esta enfermedad: dolor abdominal, vómitos, diarrea, ictericia (coloración amarilla de piel y mucosas), picor cutáneo, coloración oscura de la orina y deposiciones con poca pigmentación.

De momento no ha habido ningún fallecimiento. Algunos se han recuperado, pero otros han tenido que ser hospitalizados y siete han requerido, incluso, trasplante de hígado (uno de los casos españoles).

¿Qué hipótesis se barajan?

Lo que desconcierta es el aumento de casos en un periodo de tiempo muy corto, su gravedad y que no se conoce, de momento, la causa. Existen varias posibilidades e hipótesis:


    • La primera posibilidad: el virus de la hepatitis A, B, C y E se descarta porque ninguna muestra ha resultado positiva para estos virus.


  1. Alguna intoxicación por alimentos, bebidas o juguetes. Las toxinas o venenos pueden afectar al hígado de forma muy grave. De momento no parece probable porque no se ha encontrado ningún nexo en común entre todos los casos, pero no se descarta la posibilidad de un tóxico todavía desconocido.


  2. Tampoco parece que sea de origen bacteriano, no cursa con fiebre.


  3. Ningún niño había sido vacunado contra la covid-19 por lo que también se descarta que sea un posible efecto secundario de la vacuna.


  4. Algunos, no todos, han dado positivo para SARS-CoV-2. Una hipótesis sería que la infección por el coronavirus dejara a los niños más vulnerables a otras infecciones. Tampoco se puede descartar una posible complicación o secuela de la covid-19.


  5. Sin embargo, la hipótesis que parece de momento más probable para algunos investigadores es la de una infección por adenovirus. La mitad de los casos han dado positivo para estos virus, que normalmente causan diarrea, vómitos y síntomas parecidos al catarro.


    En casos muy excepcionales, los adenovirus pueden causar una hepatitis fulminante. Se ha sugerido que podría tratarse de una nueva variante de adenovirus más agresiva. Otra posibilidad es que fuera un adenovirus común pero que ahora tuviera un impacto más grave en niños con un sistema inmunológico más debilitado por la falta de exposición a otros patógenos debido al confinamiento y otras medidas durante la pandemia.


  6. Tampoco podemos descartar que la causa sea un virus aún no identificado.

De momento, todos estos casos están en investigación. Como siempre, no debe cundir el pánico y hay que actuar siguiendo las recomendaciones sanitarias.

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Este artículo fue publicado originalmente en el blog del autor, microBIO.The Conversation

Ignacio López-Goñi, Catedrático de Microbiología, Universidad de Navarra

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.


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