El 10 de marzo de 2020 la vida de los bolivianos cambió con la confirmación de los primeros casos de coronavirus. Desde entonces, el país ya ha vivido tres olas de la pandemia, cada una con particularidades respecto al conocimiento de la enfermedad, las restricciones y el comportamiento de la población.

Primera ola

“La primera ola nos halló desprevenidos; muchos murieron por desinformación", dijo el médico emergenciólogo Erland Pérez, quien fue el primer médico en contagiarse en Santa Cruz.

Comenta que la enfermedad encontró desprevenidos a los cruceños y que mucha gente murió por falta de información. Se contagió el 16 de mayo de mayo de 2020 y también fue el primero en recibir el plasma hiperinmune, que en la primera ola fue clave para recuperar a los pacientes graves. 

Recuerda que muchas personas no tomaban las medidas esenciales de uso de barbijo y alcohol.

Marcelo Ríos especialista en salud pública, recuerda que la primera ola encontró un sistema de salud desprevenido para enfrentar una pandemia de estas dimensiones Fue la ola más larga. Durante este tiempo hubo cuarentena rígida misma que ayudó en el aumento de contagios”.

El pico de la primera ola se dio el 18 de julio con 2.036 casos y la letalidad fue de 6,2%. Luego los casos bajaron y hubo un relajamiento de las personas, además de fiestas clandestinas, por lo que los casos volvieron a subir.

Segunda ola

Fabricio Barba perdió a sus padres en segunda ola, es uno de tres hermanos estudiantes de medicina que sobrevivieron a la enfermedad. 

Además del dolor de la pérdida de sus familiares, Fabricio es una de miles de personas a los que la enfermedad de sus familiares les dejó también una deuda económica, de Bs 20 mil y de Bs 30 mil.

En la segunda ola, el pico de casos fue en enero con 2.866 y la letalidad bajó a 2,6%.

Tercera ola

La tercera ola generó la suspensión de actividades carnavaleras, y en mayo los casos volvieron a subir. Lizzi Llanos junto a su padre y a su esposo Johnny Claros, se contagiaron en la tercera ola y como muchas, ante la saturación de hospitales decidieron ‘internarse’ en sus domicilios, es decir, comprar oxígeno y medicamentos y contratar a un médico para que los asista ‘a domicilio’.

El padre de Lizzi falleció, pero ella y su esposo sobrevivieron. Ellos afirman que gracias a sus familiares que les ayudaron económicamente y se movilizaron para conseguirles oxígeno, pudieron salvarse. Por eso ahora recomiendan a la población que debe vacunarse.

En la tercera ola los casos se dispararon a 7.072 casos y la letalidad llegó a 2,8%.

En las tres olas, el Covid-19 ha provocado en Bolivia 480 mil contagios y más de 18 mil decesos. Marcelo Ríos señala que una de las principales diferencias de la tercera ola, es el conocimiento que ahora se tiene de la enfermedad, y que la vacuna es la solución para evitar la internación y la letalidad.

“Las tres olas nos dejan como enseñanza que debemos aprehender a convivir con este virus, que debemos seguir con el barbijo, el distanciamiento y que la vacuna es la solución para evitar la muerte”, afirma.

Te invitamos a ver este reporte especial sobre la pandemia en Bolivia:


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