Mientras países como Israel o Estados Unidos retoman la vieja normalidad gracias a la vacunación masiva, en Bolivia, alrededor del 5% de la población vacunable ha recibido las dos dosis. Con ello, el país se encuentra aún lejos de la ansiada inmunidad de rebaño, que se alcanza cuando el 70% de la población está vacunada.

Hasta el viernes último, Bolivia reportó 2.6 millones de dosis de vacunas recibidas. El país ha comprado dosis de Sinopharm, Sputnik V, Astrazeneca y Pfizer, que, según el reporte de la Unicef, tienen un precio que puede variar entre los 2,7 y 44 dólares.

Así, el Estado boliviano puede gastar entre 5.4 y 88 dólares por cada ciudadano vacunado, sin contar los gastos de logística de cada vacunación. Esto se obtiene de los 2.7 dólares del costo mínimo de la dosis de AstraZeneca y los 44 dólares que ha cobrado como precio máximo en otros países el laboratorio chino que fabrica Sinopharm.


Aún si el gasto promedio de cada vacunado fuera 88 dólares, no alcanzaría para cubrir dos horas de internación en una cama de terapia intensiva en el sistema privado de salud. Tampoco bastaría para cubrir ni un tercio de la paga mensual de un obrero que gana el sueldo mínimo y debe pasar 21 días de baja médica por un contagio leve de coronavirus.

Médicos indicaron que las familias llegan a pagar altas cantidades por la internación en las unidades de terapia intensiva, que están llenas y los medicamentos escaseando

“Familias tienen que pagar entre Bs 7 mil y 10 mil diarios, a veces poco menos o a veces poco más, eso en el sistema público. Otras personas por la urgencia van al sistema privado”, detallaron desde el Fesirmes.

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