Alfonso Chávez y Eustaquio Olano, los dos policías asesinados en Porongo este martes 21 de junio, son velados juntos en el complejo policial ubicado en la avenida Paraguá, de la capital cruceña.

Liliana Sánchez, la esposa de Chávez, contó que el uniformado fue destinado recién hace dos meses al recinto de Porongo, después de pasar destinos como Riberalta (Beni) y Cobija (Pando), además de haber servido en La Paz. 

El policía deja cuatro hijos en la orfandad. Su esposa, que pide justicia, lo recuerda como una persona alegre y cariñoso. "Se desvivía por nosotros", sostuvo. 

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La última vez que la mujer logró comunicarse con su pareja fue justo el martes alrededor de las 13:00. "Estoy saliendo a patrullar", fue lo que le escribió el policía.

Este 24 de junio tenía previsto festejar el cumpleaños número 12 del mayor de sus cuatro hijos. "Pensábamos comprar un torta y celebrar en casa", lamentó su esposa.

Por su parte Eustaquio Olano es el otro policía asesinado, deja dos hijos en la orfandad. 

Su actual pareja confirmó que logró comunicarse con él antes del fatal hecho y le contó que fueron agredidos por delincuentes. 

"Amor estoy en peligro", comienza la conversación de Eustaquio Olano que continúa narrando que no pudo comunicarse con sus camaradas debido a una señal baja en la cobertura telefónica.

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