Tras un intenso trabajo por parte de la Policía, se logró dar con el lugar donde había estado por última vez con vida Wilma Fernández el pasado 22 de marzo. El lugar es un condominio ubicado en Achumani, zona Sur de La Paz.

Los datos satelitales del teléfono de Wilma revelaron que se encontraba en ese lugar el día de los hechos, y posteriormente se registra su movimiento hacia la carretera antigua a Coroico, lugar donde fue arrojado su cuerpo.

Una vez identificado el lugar, las imágenes de las cámaras de seguridad muestran el momento exacto en el que Jashiro Oliver Hayakawa llega al condominio a bordo de una vagoneta guinda, en compañía de Wilma, cerca de las 15:13 horas.


Posteriormente se observa a las 18:38 horas del mismo día, salir a Hayakawa solo, pero cargado de un saquillo azul de yute, donde según la Policía, se encontraba ya el cuerpo sin vida de la mujer de 39 años.

La investigación arroja que durante el lapso de las casi tres horas que ambos estuvieron dentro de la vivienda, mantuvieron una discusión, donde el hombre de 27 años agredió a Wilma y golpeó su cabeza contra el suelo para después asfixiarla hasta matarla.

Finalmente, decide meterla dentro del yute y sale del lugar cargándola, pasando desapercibido, incluso por los vecinos del condominio, para subir nuevamente a su vehículo y dirigirse hacia el sector de Chuspipata, donde procede a lanzar el cuerpo ya sin vida a un barranco, para después retornar a La Paz.

El motorizado que el victimario utilizó para seguir y trasladar a Wilma antes de cometer el crimen, fue dejado en la zona de Villa Fátima, todo con la finalidad de encubrir el hecho, según indicó la Policía.

Otros involucrados

Pese a que el caso está prácticamente esclarecido para la Policía, el ministro Del Castillo no descarta que haya otras personas implicadas en el hecho, pues se presume que pudieron ayudar a Hayakawa a deshacerse de los restos de Wilma Fernández.

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