“Hago esta publicación porque quiero relatar el infierno que viví el pasado mes”, así comienza la denuncia que ha hecho Adriana Peredo en sus redes sociales sobre la situación que tuvo que atravesar al vivir con una persona que la sometió a varios maltratos, fisicos, psicológicos y sexuales.

Adriana, que es instructora personal en un gimnasio y fue reina de belleza en Cochabamba, denunció que se fue a vivir con un hombre que llegó de La Paz y que tras dos semanas de convivencia empezó a ver que el comportamiento de su pareja era cada vez más agresivo.

“Todo empezó a partir del 17 de junio cuando me quedé sola en casa y el salió un par de horas, al volver me dijo que yo estaba con olor a perfume de chico, y según él había metido a alguien al departamento (cosa que no es cierta), se molestó, empezó a jalonearme más y a querer quitarme el celular (porque a él le molestaba demasiado que yo utilice mi celular)”, cuenta.

Al día siguiente de este incidente, según cuenta, el hombre encontró una conversación de WhatsApp de Adriana con un amigo que le provocó un ataque de celos: “empezó a golpearme por todo el cuerpo, me agarró a patadas, puñetes, cachetadas, también me golpeaba con sus zapatos y con el cable del cargador, me golpeo casi durante todo el día, golpes en las piernas, brazos, estómago, cabeza, en el pecho, también intento ahorcarme es ahí donde por un momento me falto el aire y me desmayé después de reaccionar me di cuenta que se asustó mucho y posteriormente tuve que fingir convulsiones para que ya no me golpeé”.

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La tortura, según su relato, continuó ya que a los maltratos físicos se sumó violencia sexual y psicológica: “Durante esos días también me obligo a realizar actos obscenos y me filmaba, si no los hacía me volvía a golpear, y también me extorsionaba con subir esos videos a las redes sociales y posteriormente quitarse la vida así no tendría nada que perder, me decía que con eso me iba a arruinar tanto la vida que yo también querría matarme, se podría decir que también estuve secuestrada ya que no me dejaba salir del departamento”.

Adriana fue privada de ver a su familia y cualquier comunicación que tenía la debía hacer con su consentimiento, llamando o contestando siempre con el altavoz. “Revisaba mi celular por completo, si veía algo que no le gustaba me golpeaba de nuevo y también se pasó fotos mías personales sin mi consentimiento, también me amenazaba con subirlas y mandarlas a sus grupos”.


“Realmente fueron los peores días de mi vida que no se los deseo a nadie, esos días tuve que hacer exactamente lo que él me decía para que no se molestara ni se pusiera violento conmigo incluso sufrí de violación ya que en varias oportunidades me obligó a mantener relaciones sexuales y yo aceptaba para que no se moleste”, denunció.

Cuando la situación se hizo insostenible Adriana logró contactar con su familia cuando fue a trabajar al gimnasio, habló con sus papás y tras contarles todo hicieron la denuncia. Logró convencerlo de que vayan a visitarlos y cuando llegaron fue aprehendido.

Ella pensó que con su agresor preso por fin se haría justicia, pero el pasado 1 de julio el fiscal y la defensa, según la denuncia, habían negociado un juicio abreviado con la defensa del acusado que fue sentenciado a tres años de cárcel con medidas sustitutivas (es decir que quedaba libre) por un cargo de violencia doméstica.

“Escribo esto porque estoy aterrada, temo por mi vida y la de mi familia y pido garantías y justicia ya que este hombre será puesto en libertad y seguirá haciendo daño ya que definitivamente no se encuentra bien de la cabeza”, teme Adriana. 

El caso ha causado repercusión en redes sociales y se espera un pronunciamiento oficial del Ministerio Público en las siguientes horas. 

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