Imputadas por los delitos de infanticidio en grado de tentativa y lesiones graves las dos mujeres acusadas de flagelar a un niño de 2 años en Warnes fueron enviados a la cárcel de Okinawa en el norte cruceño este lunes. 

Las dos acusadas, Lizeth G. de 23 años y Rosemery G. de 44, intentaron buscar medidas sustitutivas a la detención preventiva, pero un juzgado determinó que existían riesgos procesales por lo que ordenó su reclusión.

Ramiro Vásquez, abogado de las dos mujeres, rechazó que haya existido una intención de infanticidio por lo que están en contra de las acusaciones del Ministerio Público e intentarán revertir las medidas por la vía legal.

Representantes de instituciones de derechos humanos y actores sociales expresaron su repudio a este hecho durante toda la jornada.

Susana Chacón, que es parte de la subcomisión de Lucha Contra la Violencia, dijo que se hará un seguimiento a este caso para que se sancione a las responsables y se siente un precedente “las leyes son claras y hay que cuidar a los niños”, señaló.


María Daza, representante de la Casa de la Mujer, dice que nada justifica la violencia y que es importante entender el contexto de los hechos para que se busquen soluciones integrales.

El fiscal departamental Roger Mariaca expresó su indignación a nombre del Ministerio Público. “Lo más doloroso es que los niños no pueden defenderse y estas personas ni siquiera se arrepienten porque en la entrevista que se hizo se determinó que no era la primera vez que sucedía, entonces hay reincidencia”, aseveró.



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