Son 40 menores que han perdido la vida en este 2020, la mayoría en manos de sus padres. Son casos que estremecen, que causan pánico, que duelen y que afecta a la población boliviana.

En varios casos los padres han confesado el hecho sin ningún drama, argumentando que lo hicieron por la condición económica, porque eran una traba y que no los querían tener.


“Son varios los motivos, nosotros al ver el cadáver de un menor estos nos cuentan una historia. Nos cuentan lo que vivían antes de ser victimados”, cuenta Douglas Uzquiano, director de la Felcc en La Paz.

Consultado a expertos en el tema, indicaron que existen cuadros de depresión en padres primerizos que llevan a cometer este tipo de actos. Las declaraciones de que son perjuicio, que son trabas en el desarrollo de la pareja, son ya realidades.

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