Con las fuerzas menguadas por la pérdida de un ser querido, los familiares de las víctimas de feminicidio buscan justicia y sanciones para los responsables para de esta manera para encontrar la paz que les ha sido arrebatada; sin embargo, se tropiezan con la retardación de justicia, que más bien les genera frustración y un desgaste económico. 

Hace unos dos meses, Norma Blanco fue torturada y luego abusada sexualmente. Sus familiares buscan justicia; sin embargo, sufren retardación. Las fuerzas y el dinero poco a poco se les está acabando.

“En esta situación de las investigaciones más son los gastos económicos que se van sumando y al final no hay respuesta, los abogados a uno le fallan. Lastimosamente con el desgaste económico, el desgaste psicológico y, en este caso, en mi situación es muy complicado sobrellevar todo”, manifestó Carla Blanco, hermana de la víctima.

Para paliar los gastos, Carla ha organizado rifas, en otros casos kermesses, actividades en las que ha recibido el apoyo de amigos y familiares; sin embargo, los gastos son de nunca acabar y las jornadas se vuelven interminables. 

“Es una pesadilla. Lo más triste es que haga lo que haga, ya no va a volver a este mundo, me ha afectado bastante psicológicamente y más aún la impotencia de que no hay avances, es lo más tristes e indignante”, confesó Carla.

El Día de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, varias víctimas y familiares se movilizaron en El Alto, protestando en oficinas de juzgados, fiscalías y otras instituciones donde según ellos no les brindan atención eficiente y deben peregrinar por justicia con el dolor de haber perdido sus seres queridos.

De esta manera, las familias de las víctimas de feminicidio también se convierten en víctimas, pero ahora de la retardación de la justicia y los malos procesos. Hasta la fecha, Bolivia registró 104 casos de feminicidios y los índices continúan en ascenso, mientras el dolor persiste en los que quedaron.



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