Fabiola Mamani acababa de salir de la ducha cuando se encontró de frente con la muerte. Su verdugo fue un hombre que había conocido hacía una década como vendedor de bolsas en un mercado, de quien se había enamorado y había tenido dos hijos. Esa tarde, Hernán Galarza estrada dejó sin vida a la mujer de 26 años.

Fabiola era una mujer trabajadora, que desde los 18 años había construido un patrimonio vendiendo hierbas en el mercado abasto. Mientras criaba sus hijos, no había abandonado el sueño de ser profesional. Esos sueños quedaron enterrados, la tarde que Hernán Galarza acabó con su vida.

El hombre se acogió a un juicio abreviado para ser condenado a 30 años de prisión. El juez tuvo la precaución de enviarlo a una cárcel lejana, para proteger su vida.

Más detalles en el siguiente informe.

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