El sábado llegaron los primeros dos cuerpos de los bolivianos que murieron en un accidente el pasado 29 de diciembre. Uno de los repatriados era Paul Leaños, recordado por sus seres queridos como como un hombre valiente, querendón de su familia. Era muy apreciado por sus amigos.

Paul tenía 24 años y ya había conformado una familia con Benita León, con quien tiene un hij. En busca de mejores días y para cumplir uno de sus sueños, decidió embarcar un viaje a Chile donde tenía previsto ahorrar dinero, para retornar al país y comprarse un auto.

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Él decidió irse para Chile y yo me fui para Brasil, él quería comprarse un auto, por eso él se fue”, contó entre sollozos su esposa.

Benita agregó que ya tenían una fecha para reencontrarse. El 8 de febrero Paúl iba a cumplir 25 años, esa misma fecha iba a reencontrarse con Benita y su hija en Brasil, para festejar por doble partida, por el reencuentro y por su cumpleaños.

“Él ya iba a venir por nosotros. En cada llamada me pedía cuidar a nuestro hijo”, recuerda Benita.

El viaje de Paúl no fue sencillo, no solo porque debía separarse por un tiempo de su esposa y su hijo, sino también porque su papá no estuvo muy de acuerdo y le pidió quedarse en el país; sin embargo, estaba decidido a probar suerte en Chile.

“A mí no me gustó la idea, yo le decía que aquí estaba bien y para qué se iba a ir a otro país. Le expliqué que allá la vida era dura pero me dijo que se iba a probar suerte”, esas fueron las últimas palabras que cruzó en vida el joven con su padre que lleva el mismo nombre, Paúl Leaños.

Otro recuerdo que quedará imborrable para el padre de Paúl es que su hijo era un hombre muy valiente y trabajador.

Los amigos todavía no asimilan que regreso al país ya sin vida. Todos lo recuerdan como una gran persona y muy sociable.


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