Este jueves por la tarde fue enterrada María Eugenia Alavi, la boliviana que fue asesinada en el municipio fronterizo con Bolivia, Epitaciolandia. La madre sospecha que alguien pagó para asesinarla. La víctima dejó en la orfandad a un niño de 11 años y a una joven que se forma en la universidad.

“Ha sido directamente asesinada. Alguien ha pagado, la han hecho asesinar, mi hija era buena, como si fuera mi madre, era mi única hija”, manifestó la madre de María Eugenia.

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Ella contó que su hija había cruzado la frontera para llegar a Epitaciolandia desde donde envió a su madre cebollas, col y algunas verduras para que lo venda en el lado boliviano, cuando de repente una vecina le alertó de lo sucedido.

“Me estuve vendiendo. Una amiga me dijo: le dispararon a tu hija”, recuerda la madre.

Tras haber sido anoticiada, junto a su otro hijo intentaron comunicarse con María Eugenia pero como no contestaba las llamadas decidieron cruzar la frontera hasta Epitaciolandia, Brasil, donde vieron el cuerpo sin vida y con disparos en la cara de su familiar.

“Con nadie tenía problemas”, repite una y otra vez la madre de la víctima, quien incluso sospecha que las responsables de su asesinato son comerciantes de Brasil, pues asegura, le tenían envidia.

“Ahora pido justicia, por favor que se haga justicia. No puede quedar así”, señaló la madre.

María Eugenia Alavi, tiene dos hijos, uno tiene 11 años, la otra estudia en la universidad. 


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