El sargento mayor Eustaquio Olano mantuvo conversaciones con su pareja, Marina Rojas, hasta horas antes de ser acribillado en Porongo, junto a otros efectivos. Ella enfatizó en que espera justicia y que este caso no sea cerrado tras el entierro del policía y posterior aprehensión de Misael Nallar a quien se sindica responsabilidades en el hecho.

El miércoles ella hizo conocer algunos chats que mantuvo con Olano, donde él le había indicado que fueron atacados pero que se encontraba fuera de peligro, posterior a eso no tuvo más contacto.

“Estoy consternada. Jamás me dejaba sin responder los mensajes. Yo pregunté quiénes lo habían atacado y ya no me respondió. Siempre que estaba en servicio le preguntaba sobre su trabajo y me contaba”, indicó Rojas.

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Marina intentó llamar a su pareja pero no le contestó, ni por el servicio de WhatsApp ni por llamadas normales. “A las 8 de la noche me llaman familiares, me dicen: a tu esposo algo le está pasando, me mandaron fotos y no podía creerlo porque yo había estado conversando con él”.


Sobre las investigaciones Marina Rojas indicó que no sabe lo que pasará más adelante tras la aprehensión de Misael Nallar, el principal acusado del asesinato de dos policías y un Gacip.

“Hasta ahora el comandante dice que hay un aprehendido, pero no sabemos qué va a pasar luego de esto. Hasta que uno entierre a su familiar, todo se acaba. Se acaba la investigación. No hay justicia”, aseveró la pareja del sargento mayor Eustaquio Olano.

Marina Rojas es la segunda pareja de Olano, en su primer matrimonio deja dos hijos en la orfandad.

A decir de la pareja del difunto efectivo policial, “él nunca estuvo metido en cosas ilícitas. Sospecho que fue amenazado”, añadió en su declaración. 

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