Dos triples asesinatos ejecutados de forma violenta sacuden al país. El 21 de junio en Porongo (Santa Cruz) dos policías y un voluntario del Gacip fueron acribillados y el jueves 30 de junio en Ivirgazarma (Cochabamba) se halló los cuerpos de tres jóvenes cruceños, dos muertos a tiros y un tercero que fue degollado.

Los dos casos no tienen relación alguna, pero sorprendieron por la violencia con la que se ejecutaron. En el primer hecho, los tres uniformados fueron obligados a arrodillarse y luego fueron asesinados a sangre fría. Por este crimen hay tres detenidos y dos prófugos. Los tres sujetos están encarcelados preventivamente en tres cárceles del país: Chonchocoro en La Paz, El Abra en Cochabamba y Palmasola en Santa Cruz.

De los tres presos destaca la figura de Misael Nallar, que además de ser imputado por el delito de asesinato está siendo investigado por legitimación de ganancias ilícitas. Este hombre, yerno del narcotraficante Einar Lima Lobo, ostentaba una vida de lujos y excesos, propietario de haciendas y estancias en las que incluso tenía como mascotas a animales silvestres. Solo como muestra de su fortuna, los ‘teryx’ que le incautaron en una de sus propiedades tienen un valor de medio millón de dólares.

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El caso de la muerte de los tres uniformados provocó la indignación social y disparó las protestas. El martes en Santa Cruz de la Sierra una multitud salió a marchar vinculando el crimen con el crecimiento del narcotráfico y la presencia cada vez más evidente del crimen organizado en Santa Cruz.

"No queremos sicarios del narcotráfico ni de la justicia, sembrando la muerte y la impunidad en Bolivia”, dijo el presidente del Comité pro Santa Cruz, Rómulo Calvo, ante una muchedumbre reunida en la plaza 24 de Septiembre.

En el segundo hecho de sangre, el triple crimen en el trópico cochabambino, aún hay muchas dudas. El jueves fueron hallados los cuerpos sin vida de tres jóvenes en un vehículo blanco sin placa. Dos de ellos estaban en el maletero y el tercero en el asiento posterior. El chófer que iba en el vehículo logró escapar y es el testigo clave.

Se conoce que hay un aprehendido por este hecho. El viernes, la Policía de Cochabamba no quiso descartar ninguna hipótesis, pero sostiene que el crimen pudo tener como móvil una deuda económica.

Los fallecidos fueron identificados como: Carlos Alfredo Callaú Rocha de 33 años, Darwin Fabián Antelo Chávez de 27 años y Alex Heriberto Aguirre Lince de 31 años. Todos nacidos en Santa Cruz.

Sobre Callaú, se conoce que tenía antecedentes penales por el delito de estafa y también por violencia intrafamiliar. Era buscado por la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen.

Mientras que las otras dos víctimas no tenían antecedentes penales. La familia de Darwin Antelo no podía creer cómo había muerto. El joven se había graduado hace menos de dos semanas de la Universidad y se despidió de sus padres y hermanos la anterior semana asegurando que iba a Cochabamba a visitar la Feicobol con unos amigos. Su familia desconoce a las dos personas que murieron con él.

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Cambio policial y reforma a la Felcn

El caso del asesinato en Porongo trajo varias consecuencias. Dos policías fueron enviados a la cárcel acusados de corrupción tras comprobarse que aprovechándose de los operativos para hallar a los autores del triple crimen en Los Cuchis extorsionaron a un ciudadano colombiano y le arrebataron 6 mil dólares y su celular en la tranca de Montero.

Tampoco se ha logrado determinar si es que realmente existió una comunicación entre Misael Nallar y algún miembro de la Felcn momentos después del crimen. El celular del acusado no apareció y este asegura haberse olvidado su número. Esta es una de las respuestas aún sin resolver de la investigación.

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El martes pasado, a una semana de los hechos en Porongo, mientras en Santa Cruz se marchaba en contra del narcotráfico, se empezó a rumorar con fuerza que habría cambios en el Alto Mando Policial y que el presidente Luis Arce había decidido sacar del cargo de comandante nacional Jhonny Aguilera. El acto fue convocado para el martes por la noche, pero suspendido poco después asegurando que la posesión sería de otra autoridad.

Pero el puesto de Aguilera no sobrevivió a la tormenta. La noche del viernes finalmente se confirmó que dejaba el puesto luego de un año y medio en el cargo. 

Asumió en su lugar Orlando Ponce, que de entrada prometió que una de sus prioridades sería la de identificar malos policías para expulsarlos de la institución. Poco antes, Aguilera había dicho que Ponce era el hombre indicado para controlar a los elementos que han desgastado la imagen de la Policía por ser un especialista en el “sistema disciplinario”.

Y una de las tareas de Ponce comenzará en una de las unidades más cuestionadas: la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico. El presidente Luis Arce le pidió que afronte la reestructuración de la fuerza antidroga para devolver la confianza de la gente a la Policía.

“Tenemos la urgente necesidad de encarar transformaciones en la institución. Por culpa de algunos malos elementos se va deteriorando la confianza del pueblo en la institución del verde olivo”, dijo Arce.

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