Una larga fila de camiones que se extiende por más de 10 kilómetros está varada en Pisiga en la frontera de Bolivia y Chile a raíz de testeos anticovid ordenados por autoridades chilenas. Los choferes días llenos de dramas en los que algunos comen poco o casi nada y además sufren por el frío.

Hay choferes que tienen más de dos semanas varados. William Pérez está más de siete días y su comida diaria es el pan con refresco. "Nuestro Gobierno no se preocupa por el transporte (...) es lamentable todos los días comemos pan con refresco. Estamos sin bañarnos varias días", indicó.

Otros choferes tienen su hornilla en la que se preparan algunos mates para combatir el frío. En las noches improvisan una cama donde amontonan colchas y chompas para generar calor en el interior de las cabinas de los camiones.

 En este punto, en la fila son más de 600 motorizados varados en la frontera y que no pueden cruzar debido a que la pruebas PCR se han convertido en un problema y que generan pérdidas millonarias para el sector.

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