Según Ángela Hurtado, psicóloga y psicopedagoga, un cambio de actitud repentino en el colegio, familia y el entorno social, revelará si un menor es víctima de bullying o acoso escolar.

A criterio de Hurtado, los progenitores deben convertirse en “buenos observadores”. En la mayoría de los casos, los menores callan por temor y no cuentan el daño psicológico, emocional y físico que podrían sufrir.

“Los padres debemos ser ese brazo protector de los niños, ellos podrán recurrir a nosotros cuando perciban un tipo de amenaza. De esa manera, no se sentirán solos”, informó.

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Trabajar el autoestima desde las familias también es importante. Hurtado señaló que los menores deben sentirse amados y protegidos todo el tiempo para que desarrollen sus habilidades emocionales de forma segura.

“Algo que debemos trabajar desde el hogar con nuestros hijos es el estima propio. Que los menores conozcan su valor para que no sean agredidos”, añadió.

Para finalizar, la profesional instó a las unidades educativas a realizar talleres que informen sobre este problema social. También, hizo un llamado a los  progenitores para buscar ayuda de especialistas en el caso de que haya un menor en el hogar que sufra este tipo de acoso.

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