Cuando las aguas del lago Titicaca bajaron su nivel se descubrió un sendero que conducía a la Isla Sunata, entonces los habitantes de Tajocachi iniciaron un proyecto de turismo comunitario para explotar las bondades de este paraíso rodeado de aguas dulces y aún cristalinas.

El agua que rodea la isla no tiene vertientes que permitan que se aproveche las aguas en cultivos es por eso que surgió la idea de convertirla en un atractivo que beneficie a la comunidad y atraiga visitantes.

Gracias al financiamiento externo se ha logrado construir un restaurante y espacios de alojamiento para los visitantes, pero la pandemia se cruzó en el camino del emprendimiento cuando apenas estaba naciendo.

La infraestructura ya está equipada y espera que pueda funcionar en toda su capacidad para poder ofrecer una experiencia de alto nivel a los turistas.

Las visitas que promueven están en el marco del cuidado de la naturaleza, por eso lamentan que algunas personas que llegan al lugar dejan su basura sin tomar en cuenta las constantes recomendaciones.

Al mes se realizan dos actividades de limpieza para evitar que el agua que rodea la isla se contamine, como sucede en otros lugares del Lago.

Conozca en este reportaje cómo es esta isla de ensueño:

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