Este martes es feriado en Bolivia por la festividad del Día de los Difuntos, en otros países el día libre se otorga para Todo Santos (que es un día antes). Esta y otras razones siempre han provocado que haya confusiones entre ambas celebraciones religiosas.

Repasemos: el Día de Todos los Santos se celebra el 1 de noviembre, y el de los Fieles Difuntos, un día después, el 2 de noviembre. Además, en el caso boliviano, es este día el destinado para visitar los cementerios. 

1. Día de Todos los Santos

Renán Aguilera, sacerdote tarijeño, entrevistado por el diario Nuevo Sur, explica que el Día de todos los Santos "es la celebración común para hombres y mujeres que en su vida lograron asumir el estilo de Jesús de Nazaret y el evangelio, y esos conocimientos compartieron con las demás personas, no se tiene nombres ni fecha, pero la iglesia lo celebra el primero de noviembre".

En este día se recuerda a todas las personas anónimas que ya son santos. La celebración de este día comienza en la noche del 31 de octubre, es decir, la víspera de Todos los Santos, que además coincide con Halloween 

2. Día de los Difuntos

Mientras que el 2 de noviembre se celebra a los difuntos, explica Aguilera "se realiza mediante la oración peticiones a Dios, por los seres queridos y personas que dejaron de existir en este mundo"

Sin embargo, en Bolivia ambas celebraciones están casi fusionadas ya que el "recibimiento" a las almas comienza a partir del 1. 

La ceremonia comienza a las 12:00 horas del 1 de noviembre hasta el mediodía del 2 (día feriado), puesto que se cree que “el 1 de noviembre al mediodía los ajayus regresan de sus montañas para convivir durante 24 horas con sus familiares y amigos”. Este ritual consiste en la donación de ofrendas a las almas, por medio de un altar o mesa que es adornada con flores, velas, cañas, frutas, bebidas y dulces, además de otros elementos.

El papa Francisco dijo durante Ángelus del 2 de noviembre del año 2014 que las dos celebraciones, la del 1 y la del 2 de noviembre, “están íntimamente unidas entre sí”, e invitó a recordar a nuestros seres queridos: “La tradición de la Iglesia siempre ha exhortado a rezar por los difuntos, en particular ofreciendo por ellos la celebración eucarística: es la mejor ayuda espiritual que podemos dar a sus almas, especialmente a las más abandonadas”.

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