El Monseñor Sergio Gualberti, en el tercer domingo de pascua, expresó la preocupación de la Iglesia católica durante la homilía dominical celebrada en la Catedral de la capital cruceña. La pandemia, la polarización política, la corrupción, la confrontación por la diversidad culturar y el pacto fiscal para combatir la pobreza, fueron mencionados por el arzobispo.

“Los obispos hemos mirado el sufrimiento de nuestra gente, somos bolivianos somos hermanos, debemos instaurar un clima de serenidad y paz en el país. La causa del sufrimiento actual, la pandemia, el dolor por la enfermedad, el temor por el contagio, y evidenciamos las carencias de nuestro sistema sanitario”, fueron las primeras palabras de Gualberti.

Añadió que “otro motivo de angustia es la creciente polarización política, que provoca divisiones y la inestabilidad social, que erosiona nuestra energía en confrontaciones que paralizan la construcción de un proyecto común de país, corresponde, además, a intereses particulares que en vez de servir se sirven del pueblo”.

En el tercer domingo de pascua, recordó “los hechos del pasado reciente que nos confrontaron y causaron tanto dolor y tantas víctimas han contribuido a esa situación de tensión, es momento de establecer la verdad de lo sucedido como paso necesario para la reconciliación y la paz. Es deber del Estado proporcionar una investigación objetiva e imparcial y establecer la responsabilidad de todas las partes involucradas”, recalcó.

Sobre la corrupción, otra causa que le preocupa a la Iglesia, dijo que “sigue extendiendo sus tentáculos, en instituciones privadas y públicas, y que causa grandes perjuicios, pobreza e inequidad en nuestra sociedad. La situación es tan grave que se está volviendo cultura”.

“En cuanto al problema de la pobreza tenemos que responder con espíritu de justicia y de solidaridad, con instrumento concretos como el pacto fiscal reclamado por tantos sectores y regiones del país, un pacto que sostenga una verdadera descentralización económica, expresión auténtica de democracia y de vida digna para todos”, culminó diciendo el arzobispo de Santa Cruz.

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