La Cordillera de Los Andes, es una cadena de montañas que protegen a la ciudad maravilla, como si fuesen gigantescos guardianes blancos.

Escalar paredes de hielo para llegar a la cumbre es el clímax de la travesía, recompensado además con el aire fresco. Definitivamente una actividad no apta para cardíacos.

Las cholitas escaladoras son parte de la experiencia de escalar el Huayna Potosí; armadas de botas, cascos, el arnés, cuerdas y mucho compañerismo, enfrentan a la montaña blanca.

La siguiente parada es en Charquini. La laguna esmeralda, los glaciares y el nevado son parte de un escenario ideal par tomarse una foto o grabar tik toks.

Pero al hablar de los nevados paceños, uno que fue icónico en La Paz hace 30 años, es el Chacaltaya, que hace 30 años albergó a la pista de esquí más alta del mundo, y aunque ahora se redujo a piedras y un poco de nieve debido al cambio climático, visitarlo es una experiencia extraordinaria. 

A pesar del deshielo el Chacaltaya sigue siendo una montaña donde se puede practicar muchas actividades, entre ellas: trekking. 

 Los nevados enamoran a todo aquel que desee visitarlos y se anime a escalarlos. Allí, el aire puro revitaliza a quienes deciden viajar para conocer un poco más de estos gigantes blancos que custodian a La Paz.

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