Entre los vecinos que viven cerca de Villa El Carmen, Villa Fátima y La Merced, que se volvió un campo de batalla desde el lunes, se encuentran Vania, de siete años de edad, y su madre, Violeta.

Vania es una niña con autismo y tiene hipersensibilidad auditiva. Cuando comienzan los enfrentamientos y gasificaciones en la zona, la pequeña y su madre sufren.

“Sea de la calle 1 de Villa El Carmen o ya sea del mercado de coca (en Villa Fátima) igual se escucha. Además, la gasificación nos llega, igual el olor. Nos ataca la garganta, nos hace llorar”, relató Violeta.

Violeta señala que los conflictos llevan años por lo que ya tiene preparada una habitación aislada en su vivienda para refugiarse, sin embargo el ruido de las detonaciones y el humo del gas llegan hasta el lugar provocando crisis en Vania.

Violeta pide consideración y se une al pedido del resto de los vecinos que piden que cesen los conflictos en la zona.

Desde el lunes, los cocaleros de Adepcoca marchan pidiendo el cierre del mercado paralelo de la coca, abierto en Villa El Carmen.

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