Hace un año, Santa Cruz perdió al hombre que comandó la lucha contra el coronavirus. A la 1 de la mañana del 24 de julio de 2020, Óscar Urenda descansó después de 46 días en terapia intensiva y una vida entera de servicio a Santa Cruz.

Urenda ya llevaba 10 años al frente de la Secretaría de Salud cuando la pandemia llegó a la ciudad. Con 72 años de edad, el médico se puso al frente de una emergencia titánica y gestionó un sistema de salud colapsado, con el reto de multiplicar camas y terapias intensivas en tiempo récord.

Así, Urenda se ganó el derecho de comandar la lucha contra el coronavirus en Santa Cruz.

El 9 de mayo de 2020, Urenda brindó el informe epidemiológico antes de anunciar, con entereza, pero con la voz quebradiza que había dado positivo por coronavirus.

Dos semanas duró su aislamiento y su recuperación fue rápida, a tal punto que el 25 de mayo comandó la delegación cruceña que partió hacia Trinidad para asesorar a los benianos sobre cómo encarar el desastre sanitario que vivía.

Al regreso de esa misión, su salud volvió a deteriorarse y volvió a ser internado. El médico era optimista.

Sin embargo, solo cuatro días después entró a terapia intensiva y dos más tarde fue intubado. Urenda peleó más de 40 días y el 24 de julio falleció. Santa Cruz y Bolivia se vistieron de luto.


Un héroe, un comandante sereno, había perdido su última batalla.



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