Son 14 los días que llevan marchando hombres y mujeres en señal de protesta pidiendo que se frene el avasallamiento de tierras, en defensa de los recursos naturales y exigiendo el respeto a su identidad.

El cansancio se nota, pero un trío musical trata de alegrar aquellas jornadas que parecen interminables por la caminata que vienen realizando.

Con una flauta, una caja y un bombo alegran al grupo de marchistas en cada lugar al que llegan. Se trata de Édgar, Hilario y Pastor, hombres que con sus instrumentos en manos tratan de aliviar el cansancio con sus notas musicales.


Édgar Chávez, el hombre de la flauta, dijo que “a cada rancho que llegamos le ponemos la alegría”.

Estas personas tienen entre 63 y 67 años, aseguran que no están cansados y que seguirán con sus instrumentos poniéndole la alegría a los marchistas.

“Hay que ponerle alegría, tenemos que alegrar a los compañeros. Con la música olvidamos los dolores”, señaló don Hilario, quien toca el bombo.

Doña Elva Moye es una de las mujeres que más disfruta, dice no sentir cansancio y es la que baila en todas las paradas que hacen, para descansar, los marchistas.

Este grupo pretende llegar a Santa Cruz de la Sierra hasta antes del 24 de septiembre.  

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