Establecer una conexión máquina-cerebro para potenciar sus capacidades es un deseo humano desde hace una infinidad de tiempo, ya sea para utilidades de información cerebral, curar enfermedades, o planes militares.

Los últimos descubrimientos en China van un paso más allá del Neuralink de Elon Musk y es que dos recientes investigaciones han hecho realidad la posibilidad de controlar materiales con la mente y enviar mensajes entre dos personas sólo con el pensamiento.

Esta noticia no ha gustado nada en EEUU, que ha empezado a vetar a empresas chinas por participar en el desarrollo de "armas de control mental".

Los dos descubrimientos se basan en tecnologías no invasivas y en las posibilidades de los metamateriales para interactuar con las ondas electromagnéticas adaptando sus propiedades y cambiando de estado.

Esta tecnología permitirá la construcción de células solares más eficientes, la creación de capas de invisibilidad o la posibilidad de reducir el tamaño y mejorar la resolución de las gafas de realidad virtual y aumentada como las que prepara Apple.

Telequinesis

La versión 2D de los metamateriales son las metasuperficies, que son superficies estructuradas artificialmente utilizadas para el control y la manipulación de ondas electromagnéticas, láminas de unas micras de grosor hechas con nanoestructuras, con las que se pueden controlar todo tipo de radiaciones electromagnéticas.

Este control aplicada a una interfaz cerebro-máquina, permitirán interactuar con las ondas de radio a través de las ondas cerebrales, logrando la monitorización de la salud o el control de radares militares con la mente.

Esta aproximación permite controlar las metasuperficies a través del pensamiento, transmitido de forma inalámbrica con ayuda de unos electrodos y una conexión por Bluetooth.

Telepatía

El otro estudio, a cargo la Universidad del Sureste de China, utilizó las metasuperficies como 'intermediarias' al momento de enviar y recibir mensajes entre dos personas a través de la mente.

La investigación logró relacionar la señal de ondas cerebrales con las propiedades de una metasuperficie, los dos voluntarios hicieron de emisor y receptor, al primero se le aplicó un electroencefalograma para monitorizar sus ondas cerebrales en tiempo real, los impulsos eléctricos se pasaron a código binario, utilizado para controlar las propiedades de la metasuperficie del emisor, cada cambio en la señal modificaba de manera inalámbrica la metasuperficie del receptor, la descodificaba y la traducía a texto para que fuera legible.

Esta conexión logró transmitir con éxito cuatro secuencias textuales: "hola mundo", "hola, Sue", "hola, Scut" y "BCI metasuperficie".

Control mental

Las investigaciones chinas buscan nuevas maneras de que  interactúen el cerebro y la tecnología, aprovechando las ventajas que esto ofrece en los sectores espacial y militar.

Un equipo de investigadores chinos realizó un experimento con un dispositivo colocado en la cabeza de varios astronautas que les permitió controlar equipos robóticos con la mente.

El objetivo es poder utilizar el brazo gigante de la Estación Espacial Tiangong, que hasta la fecha se controla con un joystick y un teclado, además de aplicar el control mental en otros campos.

La nueva interfaz cerebro-máquina logra una precisión del 99%, muy superior a las pruebas realizadas anteriormente que iban entre un 40 y un 80%, cifras muy por debajo de los estándares necesarios en el espacio, donde cualquier error puede ser fatal.

El posible uso militar de esta tecnología preocupa a EEUU por lo que el Departamento de Comercio incluyó en su lista negra a 12 institutos y empresas chinas por participar en el desarrollo de "armas de control mental", según el Washington Times.


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